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Una oración hacia Dios lo puede cambiar todo, transformar tu vida por completo. Habla con Él y Él te escuchará.

Oh, mi Señor, aquí estoy hablándote y suplicando que escuches mi oración, inclina tus oídos, porque solo Tú conoces mi corazón, eres aquel que puede sacar mi corazón de la aflicción y que puede transformar mi vida.

Señor, vengo a Ti porque sé que mi corazón no es perfecto, que hay momentos en que te puedo fallar, pero por eso sé que Tú me puedes ayudar, me puedes perdonar, es por eso que recurro hacia a Ti.

Abro mi corazón, porque sé que Tú entrarás y lo restaurarás, te he llamado y me has respondido, te he buscado y te he encontrado, he tocado tus puertas y ellas han sido abiertas. Confío en Ti porque sé que eres mi Dios y mi Salvador, Aquel que sana mis heridas.

Haz quitado de mí el temor Señor, Tú has sanado mi dolor y me has escondido bajo Tus alas, porque sé que ahí estaré más que seguro. No tenía donde ir, pero Tú abriste Tus brazos y me abrazaste Señor, es por eso que hoy soy un nuevo ser ante Ti Señor.

Oh Señor, de esta forma también Tú pudiste curar heridas de personas de la antigüedad, aquellos que Te servían y cumplían Tus palabras, y que también cometían errores y Tú los perdonabas como en el caso de el salmista David en el Salmo 18:

En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios.
El oyó mi voz desde su templo,
Y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.

Salmos 18:6

Es importante orar a nuestro Dios no solo en malos momentos, sino en todo tiempo, esto nos ayudará bastante a esperar Su respuesta cuando clamemos a Él.

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