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Hermanos, no ignoremos el cuidado que tiene Dios con cada uno de nosotros, sea en batalla, o en donde quiera que estemos. Nuestro Señor nos cuida.

Dios es mi socorro, mi gran ayuda, no he visto un justo llamar por ayuda y que no haya sido ayudado. Dios siempre está atento a darnos las manos y a sacarnos de los momentos críticos.

La misma Biblia nos alienta con estas palabras, también podemos ver las obras poderosas de parte de Dios, que con nuestras propias manos podemos palpar y con nuestros ojos ver todas las obras poderosas de nuestro Dios.

En la Biblia podemos ver que muchas personas pudieron ver las obras del Señor, pudieron disfrutar cada una de las cosas buenas que traía la bendición del Señor. En este caso podemos ver algunas palabras dichas por el salmista David cuando este hombre estaba pasando sus momentos de persecución, momentos delicados:

1 Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro?

2 Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.

Salmos 121:1-2

Esta poderosa expresión que acabamos de leer, nos llena de alegría y esperanza. Este hombre ponía ejemplos maravillosos, veía los montes, que eran lugares a los que acudían las personas que estaban huyendo para esconderse. Por eso él contempla esos lugares y piensa que su ayuda solo viene de nuestro Dios.

Está claro, nuestro socorro viene de Aquel que hizo los cielos y la tierra, Aquel que nos sostiene y cuya misericordia perdura por toda la eternidad.

Así como el salmista pudo decir estas palabras, también podemos decir “Señor, Tú eres mi refugio y mi socorro”.

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