Un cuerpo en Cristo

La iglesia es un cuerpo, pero no cualquier cuerpo, sino el cuerpo de Cristo, y debemos actuar como tal. Lo primero que debemos saber es que un cuerpo está unido. No hay un cuerpo con un brazo a cientos de kilómetros, sino que todo está unido.

Recordemos el día de pentecostés, la Biblia dice que todos estaban unánimes, en un mismo sentir, de la misma manera debe caminar la iglesia, unida, en un mismo sentir.

El apóstol Pablo dijo:

3 Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función,

5 así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.

Romanos 12:3-5

El verso número tres es un mandato hacia la humildad, y la Biblia nos habla mucho sobre eso.  Debemos pensar con cordura de nosotros mismos, sabiendo que pertenecemos al cuerpo de Cristo, y que nadie es mayor que nadie, que todos somos iguales en Cristo y debemos complementarnos en unidad y comprensión.

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