Es más que un privilegio cuando padecemos por Cristo, pero no desmayemos porque Dios ha prometido ayudarno hasta el fin.

Jesús dejó al Espíritu Santo para que nos ayudara todos los días de nuestras vidas. Es decir, cuando padecemos por nuestro Señor, el Espíritu Santo nos da aliento, nos ayuda, nos fortalece, y seguimos adelante en su santo nombre.

En la Biblia encontramos varios versículos que nos explican qué pasa cuando padecemos por la causa de Cristo, y qué Él hará con nosotros.

Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia,
porque de ellos es el reino de los cielos.

Mateo 5:10

Somos más que bienaventurados porque padecemos por algo inexistente, más bien por algo eterno, y si morimos, un día resucitaremos. Con Cristo estamos más que seguros.

Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades,
en afrentas, en necesidades, en persecuciones,
en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

2 Corintios 12:10

A estas cosas no tengamos miedo, más bien estemos gozosos en nuestras debilidades, seamos fuertes en nuestras necesidades.

Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución;

2 Timoteo 3:12

Debemos tener bien claro que en el momento en el que decidamos entrar en los caminos de la verdad y la justicia, ya estaremos siendo perseguidos por el maligno, y por todas las personas que están bajo su yugo. Así que, pon tu mirada solo en el Señor y cree en Él.

Veamos qué nos dice Juan sobre la persecución:

Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros.

Juan 15:18

Cristo fue aborrecido antes que nosotros, por traer la buenas nuevas del evangelio del Padre, para salvarnos y darnos vida eterna. Por eso él hace una aclaración antes de decir estas palabras, que si el mundo nos aborrece, debemos saber que Jesús ya había sido aborrecido.

Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos,
bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen,
y orad por los que os ultrajan y os persiguen;

Mateo 5:44

Mateo nos arroja palabras muy alentadoras para que no miremos hacia atrás. En todo esto que estemos pasando, en vez de odiar a nuestros enemigos es mejor amarlos, si ellos te maldicen, nosotros debemos bendecirlos, orar por ellos y pedirle al Padre para que su misericordia los alcance.

El siguiente versículo de Marcos nos alienta a seguir adelante en el nombre de Jesús:

29 Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio,

30 que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.

Marcos 10:29-30

Lo que nos quieren decir los versículos anteriores es que cuando venimos a Jesús, tenemos que desprendernos de muchas cosas, y hasta padecer persecución, pero la recompensa que recibiremos será grande. En Su presencia seremos reconocidos por ser fieles delante de Él. Si morimos por Él, por Él seremos resucitados, seremos más que bendecidos en su Nombre que es Nombre sobre todo nombre: Jesús.

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