El el momento de dirigirnos a Dios para pedirle algo, debemos hacerlo con mucho cuidado porque podemos pecar contra Dios. Esto lo digo porque muchos cuando están desesperados por un problema o situación familiar cuestionan a Dios de por qué Dios no les ha respondido.

La actitud que debemos tener cuando vayamos a pedirle a Dios es con humildad y con paciencia, para no perder el control y  pecar contra Dios. Es por eso que debemos tener dominio propio.

Cuando pides a Dios, Él llegará en el momento preciso, pues Dios no pondrá carga que no puedas llevar, pero Él permite todo esto  para hacerte más fuerte y resistente a las pruebas que llegan a tu vida.

Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

Mateo 7:8

La desesperación llegará para que peques contra Dios, pero si vences esa desesperación, te irá mejor.

Por eso Si pides a Dios vas a recibir por tu espíritu de humildad y paciencia, que cuando le busques le hallarás, porque le estás buscando con calma y con amor y por eso le encontrarás. Cuando le toques la puerta Él, te la abrirá porque a fuiste a Él con un espíritu de mansedumbre y paciencia. Cada unas de las cosas las recibirás porque supiste esperar en el Señor sin cuestionarlo, sin estar diciéndole cosas que te harán pecar contra Él. Así que confía en Él y espera a su tiempo y todo vendrá.

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