Cuando iniciamos leyendo este capitulo 18 del libro de los salmos, nos damos cuenta que esta hablando del salmista por sus palabras alentadoras, por cómo se expresa delante del Señor.

David, cuando escribía un salmo lo hacia con sabiduría de lo alto, estas palabras eran inspiradas por el espíritu de Dios que habitaba en él. Por eso, todo lo que este hombre decía fue y sigue siendo de gran bendición.

1 Te amo, oh Jehová, fortaleza mía.

2 Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío,
fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo,
y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.

Salmos 18:1-2

Para el Salmista david todas palabras buenas mencionas por él, eran para rendir loor a Dios, exaltarle por sus buenas obras y maravillas.

David no rendía adoración a nadie sino solo a Dios el cual es digno de toda adoración.

Pero también el salmista entendía que por más que le tendieran una trampa para que cayera con sus pies, él no caía porque Dios le sostenía. Dios era su protección.

A veces tendemos a desesperar y desmayar, pero lo que no sabemos es que no caemos en resbaladero porque Dios nos sostiene, porque debajo de él estamos siendo guardados. Dios desde los cielo vela porque cada día estemos seguros así como velaba por David.

Me diste asimismo el escudo de tu salvación;
Tu diestra me sustentó, Y tu benignidad me ha engrandecido.

Salmos 18:35

David tenía una devoción tal por Dios, que veía todo lo que venía de Dios para él, por  su humildad, su compasión, su valentía, y su entrega en todo lo que hacía. Cuando David oraba a Dios, Él le escuchaba y esto pasaba porque Dios veía su corazón porque todo lo que había en su corazón era bueno, por esta razón respondía a su llamado en momento malos y buenos.

Por ser como era, Dios le dio todo le que conforme a su voluntad David podría tener, fue un rey escogido por Dios, y fue muy bendecido gracias a la misericordia y el poderío de Dios.

Ensanchaste mis pasos debajo de mí, Y mis pies no han resbalado.

Salmos 18:36

No estamos solos. Dios siempre está con nosotros, como poderoso gigante. No olvidemos que si no resbalamos es porque Él quita todos los obstáculos que aparecen delante de nosotros. Demos gloria y honra por su gran misericordia hacia cada uno de nosotros. Sin Él, no tendríamos salvación, y resbalaríamos, porque Él es quien no ha sostiene.

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