Ciertamente debemos poner todo en las manos del Señor y es bueno que antes de salir a la labor pidamos a Dios que nos ayude a tener un día de comunión independientemente de cuál sea el ambiente en el que trabajemos, que nos ayude a llegar bien a nuestro lugar de trabajo, ya que en el camino se pueden presentar dificultades.

Jeremías dijo lo siguiente:

7 Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.

8 Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.

Jeremías 17:7-8

Recordemos que, nuestro lugar de trabajo no es una iglesia, allí encontraremos personas que querrán tentar nuestra fe para que pequemos y debemos pedirle a Dios cada día que nos ayude a soportar ese tipo de cosas para así mostrarle a Cristo a los demás y no terminar siendo dominados por la ira.

Aquel que es fuerte no es quien piensa que puede guardarse a sí mismo, aquellos quienes somos fuertes somos los que tenemos al Señor como nuestra confianza, nuestra ayuda en cada momento y quien nos protege del maligno.

El proverbista dijo:

5 Fíate de Jehová de todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propia prudencia.

6 Reconócelo en todos tus caminos,
Y él enderezará tus veredas.

Proverbios 3:5-6

El Señor es nuestra esperanza, y sin Él estamos completamente desprotegidos, por lo cual, te insto a que antes de salir de tu hogar cada día a trabajar digas al Señor:

1 Jehová, a ti he clamado; apresúrate a mí;
Escucha mi voz cuando te invocare.

2 Suba mi oración delante de ti como el incienso,
El don de mis manos como la ofrenda de la tarde.

3 Pon guarda a mi boca, oh Jehová;
Guarda la puerta de mis labios.

4 No dejes que se incline mi corazón a cosa mala,
A hacer obras impías
Con los que hacen iniquidad;
Y no coma yo de sus deleites.

5 Que el justo me castigue, será un favor,
Y que me reprenda será un excelente bálsamo
Que no me herirá la cabeza;
Pero mi oración será continuamente contra las maldades de aquéllos.

6 Serán despeñados sus jueces,
Y oirán mis palabras, que son verdaderas.

7 Como quien hiende y rompe la tierra,
Son esparcidos nuestros huesos a la boca del Seol.

8 Por tanto, a ti, oh Jehová, Señor, miran mis ojos;
En ti he confiado; no desampares mi alma.

9 Guárdame de los lazos que me han tendido,
Y de las trampas de los que hacen iniquidad.

10 Caigan los impíos a una en sus redes,
Mientras yo pasaré adelante.

Salmos 141:1-10

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