Es normal pasar por aflicciones y densas oscuridades que nos llevan a estar cansados y agobiados, también es normal llorar en esos momentos, los cuales pensamos que nunca saldremos de ellos, sin embargo, debemos comprender, que si estamos en las poderosas manos del Señor, nada puede ser lo suficientemente dificultoso para hacer desmayar nuestra fe.

Aprendemos en la Biblia de un sinnúmero de hombres y mujeres que por fe Dios les dió la victoria para vencer a sus peores miedos o a sus peores enemigos, Dios no abandonó nunca a ninguno de ellos y nosotros tenemos esa fiel promesa de que Jesús estaría con nosotros hasta el final:

y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Mateo 28:20

¿Estás muy afligido el día de hoy, de manera que te sientes preso y sientes que esta vez no lograrás salir de dicha situación? Te recuerdo que Cristo ha prometido estar contigo todos los días hasta el fin, ¿acaso hay mejor o mayor compañía que esa? No podemos estar en mejores manos que en las de nuestro Amado y Señor Jesucristo, en Él estamos seguros y podemos descansar aún en la más triste escena de nuestras vidas.

En cierta ocasión el salmista hizo una oración en medio de su aflicción y este día te pedimos que acompañes al salmista a decir estas hermosas palabras a nuestro Señor Jesucristo:

1 Jehová, no me reprendas en tu enojo,
Ni me castigues con tu ira.

2 Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo;
Sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen.

3 Mi alma también está muy turbada;
Y tú, Jehová, ¿hasta cuándo?

4 Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma;
Sálvame por tu misericordia.

5 Porque en la muerte no hay memoria de ti;
En el Seol, ¿quién te alabará?

6 Me he consumido a fuerza de gemir;
Todas las noches inundo de llanto mi lecho,
Riego mi cama con mis lágrimas.

7 Mis ojos están gastados de sufrir;
Se han envejecido a causa de todos mis angustiadores.

8 Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad;
Porque Jehová ha oído la voz de mi lloro.

9 Jehová ha oído mi ruego;
Ha recibido Jehová mi oración.

10 Se avergonzarán y se turbarán mucho todos mis enemigos;
Se volverán y serán avergonzados de repente.

Salmos 6:1-10

Es importante que hayamos hecho esta oración con fe, recordemos que ciertamente el Señor no está lejos de nosotros, porque nosotros vivimos en Él y Él mora en nosotros.

Que nada debilite nuestra fe, porque esas aflicciones que estamos pasando hoy son para hacer de nuestra fe más preciada que el oro.

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