Lo cierto es que todos hemos sido llamados a predicar el santo evangelio de Cristo. Y es bueno que si hablamos de evangelizar sepamos qué es el evangelio, puesto que de esta forma haremos el trabajo que en realidad debemos hacer. Debemos tener sumo cuidado y mucha conciencia de las palabras que vamos a decir ahí fuera, y no predicar ninguna otra cosa que no sea el evangelio.

Todos tenemos un mandato y es el de la gran comisión, todos tenemos ese llamado, no existe nadie tan pequeño en el cuerpo de Cristo como para no tener ese llamado. El famoso misionero Hudson Taylor dijo:

“Yo nunca diría que se necesita de un llamado especial para ir a China. Con los hechos frente a usted y con el mandamiento del Señor Jesús de ir y predicar el evangelio a cada criatura, más bien usted lo que necesita averiguar es si tiene un llamado especial para quedarse en casa”.

Tenemos el mandato de ir y predicar el evangelio en toda su plenitud:

15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.

Marcos 16:15-16

Hemos sido llamados a predicar el evangelio, tenemos el mandato ahí. Pero antes de salir a predicar, debemos saber el gran significado del Evangelio. El evangelio no es más que presentar que Cristo vino a esta tierra, despojado de su trono, se hizo hombre por nosotros, murió con muerte de crucifixión, resucitó al tercer día en poder y en gloria para derribar ese muro que había entre nosotros y Dios, y lo cierto es que viene una vez más por sus santos. ¡Ese es el evangelio! Un mensaje que tiene suficiente poder como para transformar al más vil pecador.

Predicar el evangelio es una tarea real y la más importante de la iglesia de Cristo. No nos podemos ahogar en actividades para nosotros mismos y olvidarnos de los que están ahí fuera necesitados de Dios.

No hemos recibido la gracia para no compartir la luz con alguien más:

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

1 Pedro 2:9

Hemos sido llamados para anunciar la luz de Cristo, para inundar a este mundo del mensaje más sublime que hay en la existencia de la humanidad: El evangelio, el mensaje que contiene suficiente poder para salvar pecadores.

Rogamos a Dios que nos dé fuerzas y suficiente sabiduría para seguir llevando este evangelio de la gracia a todo rincón de este mundo.

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