El peligro de la lengua

Hermanos, debemos cuidar las palabras que pronunciamos con nuestra lengua, pues, con las palabras incorrectas podemos dañar todo lo que esté a nuestro alrededor. La lengua es como tú tener una manzana dañada en medio de 99, pues si esa está dañada, la probabilidad de que las demás se dañen son altas.

La lengua es el miembro más dañino que tiene nuestro cuerpo, las personas que se dedican hablar mentira y hacer maldad, pues con su lengua dañina pueden acabar con todo lo que se pueda encontrar en su alrededor.

Cada día, debemos estar sujetos al Señor, pedirle que nos ayude y que en cada palabra que vayamos a decir, Él pueda tomar el control.

Todo esto que acabamos de decir sobre la lengua lo encontramos en la epístola del apóstol Santiago:

Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.

Santiago 3:6

Miren con qué compara el apóstol Santiago la lengua, con un fuego, y es que basta con una persona decir ciertas palabras con su lengua para crear todo un caos. Así como un gran incendio puede comenzar con una pequeña e insignificante llama, de esa misma manera, la lengua, que es tan pequeña y al parecer insignificante, puede provocar un daño terrible.

Ya que sabemos lo peligrosa que puede ser la lengua, pidamos a Dios sabiduría para cuidar nuestras palabras delante de los demás y que ante todo nos dé sabiduría para poder controlar nuestra lengua.

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