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Nuestro Dios nos da un refugio que que ningún hombre nos pueda dar, un refugio seguro y que recibir con todo el amor.

Nuestro Dios es maravilloso, Su amor y Su misericordia son las que cada día nos sustentan, nos amparan, y nos animan a seguir luchando.

Una persona sin refugio del Señor es como una casa sin fundamento, esta casa sin zapata o cimiento cae fácilmente al llegar una tempestad. Pasaría al contrario teniendo a nuestro Dios  como nuestro refugio, que nos protege de todo mal que pueda venir.

Dios será es nuestro sustento, es quien nos sostiene en todos nuestros problemas. Cuando a vamos a Dios por refugio, él nos acepta, nos deja entrar y nos ofrece esa protección y fortaleza que en ningún otro podemos encontrar.

7 Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; Con cánticos de liberación me rodearás.
8 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos.

Salmos 32:7-8

Estas eran las palabras que el salmista David podía decir, este hombre pronunciaba palabras de confianza hacia Dios, porque su confianza en Dios siempre permanecía.

En este salmo podemos ver que David claramente está siendo agradecido, porque siempre estaba rodeado con cánticos de alabanza. El camino del Señor era seguro para con David y por eso el salmista decía: Tú eres mi refugio.

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