Jesús fue enviado al mundo para que el mundo conociera al dador de la vida eterna. Él no vino simplemente como un maestro más, ni como un profeta reconocido entre los hombres, sino como el Hijo unigénito del Padre, el portador de la salvación. ¿Cuál es la vida eterna? Pues esta es la vida eterna: Aquel que fue enviado por nuestro Padre celestial para que podamos ser libres del pecado y de la muerte, y para que por medio de Jesús alcancemos la redención y la reconciliación con Dios. Cristo vino para mostrarnos el camino, para abrirnos la puerta de acceso al Padre y para darnos la seguridad de que en Él tenemos perdón y vida eterna.
Esta es la vida eterna: que podamos conocer a Jesús, porque Él mismo es la fuente y portador de ella. No se trata solamente de una vida sin fin, sino de una vida en comunión plena con Dios, disfrutando de su presencia y de su amor. La vida eterna no empieza el día en que partamos de este mundo, sino que comienza desde ahora, cuando creemos en Jesús, lo recibimos en el corazón y vivimos conforme a su Palabra. Por eso, debemos permanecer firmes en la fe, perseverando hasta que recibamos en plenitud aquella gran promesa del Padre. El día llegará en que oiremos su llamado o que Cristo volverá por su iglesia, y entonces disfrutaremos plenamente de la vida eterna prometida.
En el evangelio de Juan encontramos repetidamente esta enseñanza sobre la vida eterna. El apóstol presenta a Jesús como el Hijo de Dios que trae salvación, y nos recuerda que la vida eterna no es un concepto abstracto, sino una persona: Jesús mismo. Él es la vida eterna, y quien lo recibe recibe también la vida. No hay otro medio, no hay otro camino ni otra verdad que pueda conducirnos a esa promesa, porque solo en Cristo hay salvación.
Por eso Juan dice lo siguiente en el capítulo 17, verso 3, palabras que Jesús mismo pronunció en oración al Padre antes de ir a la cruz:
Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.
Juan 17:3
Aquí se nos revela con claridad qué significa la vida eterna. No es simplemente existir para siempre, sino conocer al único Dios verdadero y a su Hijo Jesucristo. Conocer a Dios no es un conocimiento superficial, sino una relación íntima, cercana y transformadora. No basta con saber que Dios existe; es necesario caminar con Él, obedecerle y vivir en comunión diaria con su Hijo. Jesús fue el enviado de Dios, en quien el Padre se complació, y vino con el propósito de que todos lo conozcan y tengan vida en abundancia.
La vida eterna, entonces, es el resultado de una relación genuina con Dios por medio de Jesucristo. No podemos alcanzarla por méritos propios, ni por buenas obras, ni por religiosidad externa. La vida eterna es un regalo de gracia que recibimos cuando reconocemos que Jesús es el Señor y Salvador, confesamos su nombre y permanecemos fieles en la verdad de su Palabra. Es un don que se nos otorga por fe, un regalo que transforma nuestra manera de vivir desde este mismo instante.
Jesús nos trajo el mensaje de la vida eterna y abrió el acceso a todas las bendiciones reservadas para quienes confiesan su nombre. A lo largo de su ministerio terrenal, enseñó que quien cree en Él no morirá eternamente, sino que tiene vida eterna. Y esa promesa no se limita al futuro, sino que comienza aquí y ahora: la paz, el gozo y la seguridad de sabernos hijos de Dios son ya una expresión de esa vida eterna que disfrutaremos en plenitud en la gloria.
Por eso afirmamos con convicción: Jesús es la vida eterna. Él no solo la ofrece, sino que la encarna en su propia persona. Conocerlo a Él es conocer al Padre; recibirlo a Él es recibir la vida. Que cada día vivamos en gratitud y fidelidad a esta verdad gloriosa, y que no olvidemos que la verdadera vida, la que nunca termina, se encuentra únicamente en Cristo Jesús, nuestro Señor.
3 comments on “¿Cuál es la vida eterna?”
初来乍到,多多关照!消灭新冠,人人平安!
08-21-2020
Buen día!
Gracias Señor por haber enviado a tu único hijo para perdonarnos, salvarnos y poder alcanzar “La Vida Eterna”. Sin El gran sacrificio tu hijo Jesús no habría Vida Eterna.
Ayúdanos a no desaprovechar su sacrificio y amor por nosotros. Almendra, Amén y Amén.
Dios les cuide y bendiga.
Jesús es la vida eterna. Gloria a Dios por el privilegio de ser llamados tus hijos. Amén.