Posiblemente muchos de ustedes o quizá todos hayan leído sobre la increíble historia donde Jesús resucita a Lázaro. Podríamos decir que este fue el milagro más grande hecho por Jesús, pues, piense por un momento en esto, Lázaro tenía ya cuatro días muerto, ¿quién vuelve de cuatro días? o ¿quién vuelve después de la muerte? Estas preguntas explican la grandeza del milagro que Jesús realizó.

Veamos esta historia de Lázaro explicada brevemente desde el comienzo:

Lázaro estaba enfermo

Este capítulo 11 del evangelio según San Juan, comienza directamente diciendo que Lázaro estaba enfermo:

Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana.

Juan 11:1

Luego, en el verso tres envían la noticia a Jesús de que su amigo Lázaro está enfermo:

Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo.

Juan 11:3

Estas personas conocían lo poderoso que era Jesús para hacer milagros, no estaban llamando a cualquier persona, estaban llamando a Jesús, aquel quien había hecho una serie de milagros, y para ellos no parecía algo difícil el que el Maestro sanara a su amigo Lázaro.

Pero debemos recordar algo antes de seguir con esta grandiosa historia, Dios no actúa a la velocidad de nosotros, sino en el momento que Él cree adecuado.

La respuesta de Jesús ante la enfermedad de Lázaro

Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.

Juan 11:4

En este verso encontramos varias cosas que son especiales:

  1. “Oyéndolo Jesús”: Esto es importante, puesto que ellos acudieron a Jesús y Él les escuchó. Es lo mismo con nosotros, no vamos en vano delante de Dios, Él nos escucha. Nunca pienses que Jesús no te escucha, Él siempre nos escucha.
  2. “No es para muerte, es para la gloria de Dios”: Jesús conoce los corazones. Con esto podemos saber que quienes se acercaron a Jesús lo hicieron apresuradamente, con temor, sí, con el temor de que Lázaro podía morir, y Jesús, que conocía los corazones, les dice que esa enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado a través de ella. Todo se trata de dar gloria a Dios con cualquier circunstancia y esto era lo que se buscaba en aquel momento: Dar gloria al soberano Dios.

Jesús tarda

Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.

Juan 11:6

¿Acaso Lázaro no estaba enfermo de muerte? ¿Aún así el Maestro se tarda quedándose dos días más en el lugar que se encontraba? Pero, ¿acaso el maestro no amaba a Lázaro? ¿Qué ha pasado? ¿Se habrán sentido decepcionadas María y Marta y las demás personas reunidas allí? Puede que sí, y es lo mismo que nos pasa a nosotros muchas veces, que comenzamos a cuestionar a Dios porque no acude a nosotros en el momento que entendemos que lo necesitamos, y a veces hasta perdemos las esperanzas, pero esta historia nos enseña que para nuestra visión humana Jesús llega tarde, pero que en Su voluntad llega en el momento preciso, porque al final todo es para rendir gloria a Dios.

Lázaro muere, y aún el Maestro ya no estaba, ¡Oh, cuán gran desconsuelo han sufrido los familiares de Lázaro y todos aquellos que esperaban en Jesús!

Jeús dice a sus díscipulos:

Luego, después de esto, dijo a los discípulos: Vamos a Judea otra vez.

Juan 11:7

Jesús es la resurrección y la vida

Primero que todo, Jesús dijo en el verso 4 que la enfermedad de Lázaro no era para muerte, sino para que Dios sea glorificado, pero luego vemos en los siguientes versos que dice claramente que Lázaro murió. ¿Algún error hay aquí? No hermanos, la Biblia se responde con la propia Biblia, la cual dice:

8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.

9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

Isaías 55:8-9

Para todos Lázaro había muerto, pero para Jesús no, ¿ves la diferencia?  ¡Gloria a Dios!

En el verso 17 Jesús llega a donde estaba Lázaro:

Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro.

Juan 11:17

¡Cuatro días! ¡Oh cuanto se tardó el Maestro! ¿Se imagina usted todas las personas allí reunidas también diciendo: “No crean en Jesús, Marta y María, él no sanó a su hermano y tardó”?

Y continúa:

20 Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa.

21 Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.

22 Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.

Juan 11:20-22

El verso 21 parece un reproche, pero esto no lo podemos afirmar, porque no sabemos el tono en que lo dijo, pero el verso siguiente Marta reconoce el poderío de Jesús diciéndole: “Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”. Esto parece como que Marta está diciendo que Jesús podía levantar a Lázaro, pero parece que no piensa en ello cuando Jesús le responde:

23 Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.

24 Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.

Juan 11:23-24

Marta pensó que Jesús hablaba de la resurrección de los día postreros, pero no, Jesús aquí estaba hablando del presente, sí, que aquel hombre que tenía cuatro días muerto iba a resucitar. No culpes a Marta, estamos hablando de un hombre con cuatro días sin vida, y a pesar de que Marta creía que Jesús todo lo podía, ya esto de resucitar a alguien así salía de la mente humana y además era algo que nunca se había visto.

25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

26 Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

27 Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.

Juan 11:25-27

El creer en Jesús nos da la garantía de que no moriremos eternamente, y que nuestra muerte es vida en Cristo Jesús. Oh amados hermanos, Jesús le dijo a Marta: ¿Crees esto? Marta respondió que sí, que ella creía que Él era el Hijo de Dios, ¿Y tú, crees esto?

La resurrección de Lázaro

Todos estaban allí llorando por Lázaro,  habían judíos allí llorando, incluso, el verso 35 nos dice que Jesús también lloró.

38 Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima.

39 Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días.

40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?

Juan 11: 38-40

Otra vez aparece el obstáculo, Marta dice: “Señor, hiede ya, porque es de cuatro días”. Jesús con mucha paciencia le responde: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? Oh, cuán increíblemente, muchas personas reunidos allí, casi al punto de ver lo que nunca sus ojos habían visto, lo que nunca sus oídos habían escuchado.

41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído.

42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.

43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: !!Lázaro, ven fuera!

44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.

Juan 11: 41-44

¡Gloria a Dios! ¿Cómo esta historia no nos puede conmover al día de hoy? Esto es grandioso, un hombre que tenía cuatro días de muerto resucitó.

Amigos, confiemos en Jesús, en su voluntad, vayamos agarrados de sus manos, porque no hay nadie más confiable para entregar nuestra alma que a nuestro propio Jesús.

Si crees verás la gloria de Dios, ¿crees esto?

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