¿En tu congregación alguna vez ha habido alguna clase de contiendas? Eso ocurre, y en las iglesias siempre ha ocurrido, incluso Pablo amonestó a los Corintios por esta práctica. Pero algo importante es que debemos saber es el hecho de que estas cosas ocurran no quiere decir que sea la normalidad de la iglesia y que se pase como bueno.

Somos la Iglesia de Cristo, el cuerpo del Señor, y debemos comportarnos como tales. Uno de los mandamientos más importantes es: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, y cuando tenemos contiendas en la iglesia, nos desviamos de este mandamiento.

Pablo dijo a la iglesia de Corintios:

Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.

1 Corintios 1:10

Pablo les ruega a los corintios a que no haya entre ellos divisiones, sino que estén unidos. Pablo sabía bien como fue el comienzo de la primera iglesia. La Biblia dice que ellos todos estaban “unánimes juntos”.  Ese era el modelo de la iglesia, y no era bueno destruirlo, por eso Pablo insistía en que ellos tenían que andar en unidad.

La iglesia no es un club social donde todo el mundo piensa de manera diferente. Y aunque es cierto que todos tenemos mente propia, debemos perseguir la mente de Cristo para al final todos estar enlazados bajo un mismo pensamiento, que es el de Cristo.

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