En el Antiguo Testamento la victoria está asociada con nuestro Dios, con su poder, gloria y majestad en control de su creación. Desde el Antiguo Testamento hasta el Nuevo Testamento podremos comprobar que Él da la victoria a los que son fieles a Él.

A continuación les mostraremos algunos versículos bíblicos y breves explicaciones en cada uno, donde además notaremos que la fe es la victoria que vence al mundo y mediante esa fe podemos conocer la victoria a través de lo que Dios ha hecho con Jesús.

La victoria es del Señor

Todas las cosas que existen en los cielos y en la tierra pertenecen a nuestro Dios, así dijo David cuando bendijo a Dios en la ceremonia donde se proclamaba a Salomón como sucesor de David ante el trono:

Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos.

1 Crónicas 29:11

Todo es de Él, incluso la victoria, la victoria que nos ha concedido no es nuestra, ¡es de Él!

Dios es quien da la victoria

¿Nuestras victorias las logramos con nuestras propias fuerzas y nuestros propios méritos? Si piensas así, medita en el siguiente versículo que pertenece a un salmo donde David imploraba por socorro y prosperidad:

Tú, el que da victoria a los reyes,
El que rescata de maligna espada a David su siervo.

Salmo 144:10

Como habíamos dicho en el apartado anterior, la victoria es del Señor, y si la victoria es del Señor, ¿no es Él que nos la concede?. Es Él quien nos da la victoria y quien nos rescata.

¿Quiere decir esto que porque Él es el que da la victoria podemos quedarnos de brazos cruzados esperando a que Él haga todo? Veamos lo que dice proverbios:

El caballo se alista para el día de la batalla;
Mas Jehová es el que da la victoria.

Proverbios 21:31

Verdaderamente es necesario que nos alistemos para la batalla, pero siempre tomando en cuenta que quien nos guiará hasta la victoria es Dios.

En la multitud de consejeros está la victoria

Si eres de los que enfrenta las batallas con tus propias fuerzas y tu propia sabiduría, debes considerar hacer otra parada para reflexionar. El libro de los proverbios, que está lleno de sabiduría, nos ilustra otro de los puntos claves para obtener la victoria:

Porque con ingenio harás la guerra,
Y en la multitud de consejeros está la victoria.

Proverbios 24:6

Si tenemos buenos consejeros a nuestro alrededor y con el apoyo de Dios, seremos guiados efectivamente a la victoria.

Venceremos a la muerte

Pablo, hablando a los Corintios sobre la resurrección de los muertos, describe la victoria que tendremos sobre la muerte en aquel gran día:

54 Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.

55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?

56 ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.

57 Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

1 Corintios 15:54-57

Es muy interesante el versículo 57, que dice que Dios nos da la victoria a través de nuestro Señor Jesucristo.

Nuestra fe es la victoria que venció al mundo

Si somos nacidos de Dios, podemos vencer al mundo, y un ingrediente esencial para lograr la victoria sobre el mundo es la fe:

Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.

1 Juan 5:4

La victoria de aquellos que han nacido de Dios está escondida en la cruz del calvario, en ese momento en el cual nuestro Señor se sacrificó por nosotros, donde clavó todos nuestros pecados. Si quieres profundizar más sobre esto, te invitamos a leer nuestro artículo Todo lo que es nacido de Dios vence al mundo.

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This article has 2 Comments

  1. Buen Día!
    Bonito y claro artículo! Muchas gracias.
    Señor te pido me ayudes a incrementar cada día mi fe y mi esperanza en ti. Ayúdame a luchar y vencer cada tentación que se me presente y poder ganar la batalla final. Se que solo con tu ayuda será posible. Amén, amén y amén.
    Alabado sea tu nombre siempre!
    Feliz día. Que Dios more en nuestros corazones y nos bendiga.

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