Este pueblo de labios me honra

Jesús siempre habló en contra de las malas prácticas de los fariseos y escribas, ya que estos eran del tipo de líderes que aparentaban estar muy limpios por fuera, pero por dentro estaban como unos sepulcros blanqueados. Dios no quiere que seamos como ellos, Dios desea que podamos vivir una santidad plena, y no una hipocresía vestida de santidad que hace creer a los hombres que somos dioses.

Jesús dijo a los escribas y fariseos:

7 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo:

8 Este pueblo de labios me honra;
Mas su corazón está lejos de mí.

Mateo 15: 78-8

En aquel entonces se vivía una situación muy molesta con estos líderes en Israel,  y Jesús supo identificarlo muy bien y no sólo lo identificó sino que no lo dejó pasar por alto y cada vez que tenía la oportunidad de decirles en sus caras lo que estaban haciendo mal, lo hacía.

Hoy en día sufrimos una situación muy similar, y es que hay un grupo de personas que intenta poner lo de fuera como lo más importante de todo en la vida cristiana, rebajando los principios bíblicos a tal grado que quedan completamente olvidados y se crean nuevas doctrinas que confunden a las personas.

Por otro lado, a veces creemos que honrar a Dios es solamente gritar fuertemente aleluya, pero honrar a Dios va más allá de las palabras, se trata de honrarle con nuestras vidas todos los días.

Así que, queridos hermanos, vivamos una vida que honre a Dios cada segundo y prosigamos al blanco de la soberana vocación que es nuestro amado Señor Jesucristo.

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