Ayúdame a orar

Puede que para muchos la palabra “ayúdame” se encuentre perdida dentro de su vocabulario, creyendo que son autosuficientes, y es que esta fe en nosotros mismos nos priva de una de las joyas más hermosas que puede poseer un cristiano: “La humildad”… La humildad es tan hermosa que las Escrituras dicen: “Dios mira al humilde de cerca y al altivo de lejos”.  En el rebaño del Señor no caben las palabras “yo puedo solo”, somos un cuerpo y nos refugiamos unos a otros en el amor del Señor para poder soportar las pruebas y aflicciones.

Puede que el aislamiento esté acabando con muchas personas del cuerpo de Cristo, ellos prefieren pasar la tempestad solos diciendo que Dios es el único que está a su lado, pero no es así querido hermano, sí es cierto que Dios está nuestro lado cuando estamos en pruebas, pero también es muy cierto que necesitamos de nuestros hermanos en Cristo para poder soportarlas. Vayamos un poco al principio, en el libro de Génesis, cuando Dios creó al hombre, la Biblia dice:

Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.

Génesis 2:18

Fíjese en algo, en aquel momento Adán contaba con Dios y tenía una comunión al cien por ciento con Dios, sin embargo, Dios dice: “No es bueno que el hombre este solo”. Y es que amados hermanos, cuando Dios habla de su iglesia, habla de un cuerpo, donde se edifican el uno al otro y no podemos aislarnos de todos y creer que solos podemos.

Un gran ejemplo de humildad es el apóstol Pablo, él escribió a los Romanos:

30 Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios,

31 para que sea librado de los rebeldes que están en Judea, y que la ofrenda de mi servicio a los santos en Jerusalén sea acepta;

32 para que con gozo llegue a vosotros por la voluntad de Dios, y que sea recreado juntamente con vosotros.

Romanos 15: 30-32

El apóstol no miró a los romanos como personas muy pequeñas para pedirles la oración, tampoco se puso a él mismo por encima de ellos, y mucho menos se aisló como para pensar que era autosuficiente ante todos sus problemas. Nosotros debemos tener esa misma actitud, el saber que Dios ha puesto hermanos en Cristo a nuestro lado para que estén con nosotros en cualquier momento de la vida, y por su puesto, Él nos ha dejado a su Espíritu Santo para que venzamos cualquier adversidad.

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