Qué bueno y maravilloso cuando permanecemos en el amor de nuestro Señor Jesús, cuando guardamos su Palabra y la llevamos dentro de cada uno de nuestros corazones, y esto es sin importar el precio que tengamos que pagar para llevarla a todas partes.

¿Pero qué debemos hacer para permanecer en Él?  Someternos a su voluntad, hacer todo lo que Él nos manda, obedecerlo en todo momento, porque Él es Dios y Él es quien nos sostiene en todo momento.

 Como el Padre me ha amado,

así también yo os he amado;

permaneced en mi amor.

Juan 15:9

Jesús decía que así como el padre le ha amado, Él también demuestra su amor con toda la humanidad, porque Dios es amor. Y todo el que permanece en Él, también tiene su amor.

Todo aquel que manifiesta ese amor tan real y que transforma a todo aquel que le necesita, el amor de Dios es tan maravilloso que cuando vemos a una persona pasando un momento malo le ofrecemos de ese amor transformador.

 Si guardareis mis mandamientos,

permaneceréis en mi amor;

así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre,

y permanezco en su amor.

Juan 15:10

Cada día debemos guardar su Palabra porque en ella encontramos la verdad, ¿y quién es la verdad? Jesús, este es nuestro verdadero amor, el cual se entregó así mismo para morir por nosotros en la cruz del calvario. Y esto se llama amor de verdad.

Estas cosas os he hablado,

para que mi gozo esté en vosotros,

y vuestro gozo sea cumplido.

Juan 15:11

Y este es el amor real del cual hablaba Jesús a toda la gente que le rodeaba en aquel lugar, y es que al amor de Dios no trae tristeza sino que en medio de la aflicción nos da paz, ese amor nunca se apartará de nosotros al menos que nosotros nos apartemos de Él. Porque Dios es amor por toda la eternidad.

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