Lo primero es que la única forma de obtener la salvación es a través de la muerte de Cristo en la cruz, no existe otra forma, no es algo que podemos obtener por nosotros mismos o por nuestras buenas obras. La única obra que ha podido satisfacer la voluntad divina de Dios es la muerte o la obra concluida de Cristo en la cruz, esa sangre que nos dio salvación y vida eterna. El único que nos puede salvar es Dios, así que, tratar de salvarnos por nuestras propias fuerzas es un intento que fallará siempre.

Ya sabemos que la salvación no se puede obtener de forma humana, sino que es una intervención divina, pero también debemos entender que no somos cristianos para quedarnos sentados o haciendo lo que nos parezca, tenemos que accionar, aunque las obras no nos salven, debemos entender que un cristiano salvo hará buenas obras, se comportará como tal, vivirá como tal.

Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones,

2 desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,

3 si es que habéis gustado la benignidad del Señor.

1 Pedro 2:2-3

Debemos desear como niños la Palabra de Dios. Si eres realmente cristiano, lo que más debes desear en tu vida es la Palabra de Dios, desearla así como un niño desea tomar leche, porque esta Palabra es la que nos hace crecer en este camino, la que nos hace crecer para ser verdaderos cristianos, pues, es la única forma de conocer al único Dios verdadero.

Sigamos creciendo para salvación en este camino y recordemos que no hay nada más importante que nuestro Dios, que el derramó su preciosa sangre por nosotros en la cruz y no existe nada con lo que le podamos pagar, solo nos resta vivir una vida sometidos a Él y su Palabra.

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