En el último y gran día de la fiesta,

Jesús se puso en pie y alzó la voz,

diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.

Juan 7:37

Podemos ver que Jesús aquí hace un llamado a todas las personas que le seguían, era el último y gran día de aquella fiesta. La Biblia dice que Jesús se paró en pies y alzo la voz.

Cuando Jesús alza la voz, era por que tenía algo muy importante que decirle a toda la gente que estaban a su alrededor. Le dijo: si alguno tiene sed, venga a mí y beba.

Pero Jesús les incitaba a que fueran a donde Él para beber de esa agua, ¿y a qué Jesús se refería cuando decía esto?. Era porque, aquel que bebiera de esa agua sería limpio de toda impureza y conocería al dador de la vida.

Cabe decir que Jesús aprovechó ese momento de la fiesta para hacer esto, le estaba brindando su palabra para que todas aquellas personas encontraran la Palabra de Vida.

 El que cree en mí,

como dice la Escritura,

de su interior correrán ríos de agua viva.

Juan 7:38

El Señor predicando la Santa Palabra, les decía que todo aquel que crea en Él, por su interior correrán ríos de agua viva, de manera que Jesús era ese río que podía estar día tras día dentro de nuestro ser.

Es bueno que pensemos que solo hay un agua que puede correr por todo nuestro ser, y ese es el agua que Jesús le estaba brindando a aquel pueblo que le rodeaba. Aquel agua que cuando entra sacia toda nuestra sed, que nos limpia de toda impureza y nos deja limpio y puro para siempre. Y somos cambiado totalmente desde dentro hasta fuera.

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