En este artículo hablaremos sobre Job, un hombre que se mantuvo íntegro, fiel y justo ante Dios, sin importar las dificultades por las que estaba pasando. Esta es una historia que nos puede servir de mucho en nuestro día a día, puesto que nosotros mismos muchas veces nos encontramos en problemas en nuestro diario vivir y no sabemos por qué estamos pasando por ahí.

En el primer capítulo del libro de Job. Nos damos cuenta en los primeros versos que Job era un varón justo y que a la vez poseía grandes riquezas, tenía una bella familia, en pocas palabras, Job tenía todo lo que cualquier hombre de nuestra sociedad desearía tener. Sin embargo, esto a satanás le molestó en gran manera y es por esto que le dijo a Dios que Job solo le servía por los bienes materiales que Dios le había permitido tener. Y Dios le permitió a satanás que tocara los bienes, salud y aún la familia de Job.

Y luego de esa conversación satanás no titubeó en quitarle a Job todo lo que tenía; le quitó sus ganados, su familia, sus bienes y hasta su salud. Y es exactamente en momentos como esos, cuando perdemos todo, que se sabe si realmente somos fieles seguidores de nuestro Dios.

Pero en aquella gran prueba Job no estaba solo, Dios estaba pendiente de cada una de sus palabras, de su corazón, de sus pensamientos. Y aunque más adelante vemos a Job agobiado por las pruebas, el capítulo uno nos demuestra que Job no necesitaba nada para serle fiel a su Dios. ¿Te encuentras en una grande prueba sin saber que hacer? Acude a Dios, cree en Él, abrázalo a Él y tarde o temprano verás su mano poderosa.

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