Seguramente ya has escuchado mucho sobre la historia de Jesús, aquel hombre que murió en la cruz por la humanidad. Su historia ha sacado muchas lágrimas, especialmente cuando vemos la película de Mel Gibson “La pasión de Cristo”, vemos todos esos latigazos, todo ese sufrimiento y hasta nos ponemos a llorar cuando vemos tanto dolor sobre una sola persona.

Particularmente, una de las cosas que más impresiona de Jesús, no es leer sobre todos sus sufrimientos, sino que va más allá, el saber que todo lo que Él soporto fue por mi culpa, eso sí que estremece y te hace sentir el más grande de todos los pecadores.

Hay una palabra muy importante que Jesús pronunció en la cruz: ¡Consumado es! ¿Sabes lo que significa esto? El significado de la palabra “consumar” es: “Realizar completamente una acción o proceso”. Jesús estaba allí en ese madero, habiendo soportado todo el vituperio, sufriendo hasta quedar desfigurado, pues, imagine usted por un momento, un humano, un hombre de carne y huesos recibir tanto dolor en su cuerpo, ¿quedaría normal? De ninguna manera.

El profeta Isaias dice:

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.  Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Isaías 53:3-5

Jesús no solo consumó una parte del plan de Dios, Él lo hizo por completo, fue una obra totalmente concluida. Esto es grandioso, ¿Sabes por qué? Porque aquí podemos ver que Jesús no es como nosotros, que a veces comenzamos algo y ni siquiera lo terminamos. Al contrario, Jesús terminó todo lo que su Padre le había encomendado, paso por paso, sin dejar nada a medias, ¡lo finalizó todo!. Cuan en serio se tomó nuestro Maestro el morir por la humanidad.

Algo muy importante que debemos preguntarnos es : ¿Qué había sido consumado? Había sido consumado todo el plan de Dios para los hombres, ¿Cuál era el plan de Dios? Antes de contestar estas preguntas, primero debemos ser conocedores de lo que ha pasado desde un principio: En Génesis capítulo tres el hombre desobedece totalmente a su creador y esto hace que aquella cercanía que había entre Dios y el hombre fuese quitada. Vemos en Génesis capítulo 6 la maldad de los hombres sigue aumentando, ¿Qué significa esto? El pecado de Adán, el primer hombre, había arrastrado a toda la humanidad y es por eso que el apóstol Pablo dice:

Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,

Romanos 3:23

Creo que este versículo es toda la explicación de cual era el plan de Dios para la humanidad. “Y están destituidos de la gloria de Dios”. La palabra destituir significa: “Expulsar [la autoridad competente] a una persona de su cargo”. Esto quiere decir, que en el Huerto del Edén el hombre perdió el derecho legal de disfrutar de aquella cercanía con Dios. Y ese fue el plan de Dios:  “Que el hombre recupere nuevamente su comunión con Dios”.

La Biblia dice:

Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

2 Corintios 5:18-19

Ya conocemos cual fuel el plan de Dios: “Reconciliar con Él a la humanidad”. Ya sabemos qué fue aquello que fue terminado o concluido, es como escuchar a Cristo en su más tiernas palabras decir: “Padre, ya he terminado todo el sacrificio, he cumplido todo lo que me has ordenado, no he dejado nada sin terminar, ¡todo está hecho! Ya he reconciliado al hombre contigo. ¡Gloria a Dios por este gran sacrificio! Sacrificio que nos ha reconciliado nuevamente con nuestro Padre celestial y nuevamente podemos disfrutar del gozo de tener comunión con Dios.

Ya no necesitamos un mediador (sumo sacerdote) para poder ir al Padre, pues Cristo pagó nuestra condena y podemos acercarnos a Dios libremente.

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