El nombre Zaqueo viene del griego Ζακχαῖος y del hebreo זכי lo cual quiere decir “puro” e “inocente”. ¿Quién fue Zaqueo? La Biblia nos habla sobre este hombre en el nuevo testamento. Zaqueo fue jefe de los publicanos y era muy rico; todos alguna vez hemos escuchado y leído sobre este hombre: el señor de poca estatura que se subió en un árbol para poder ver a Jesús mientras pasaba. ¿Podemos aprender algo sobre Zaqueo?

Lucas nos habla sobre esta maravillosa historia en el capítulo 19, los versos del 1 al 9. Veamos algunas cosas que podemos aprender de Zaqueo:

1- Conseguir estar cerca del Maestro venciendo todos los obstáculos

Zaqueo procuraba ver a Jesús, pero tenía una desventaja frente a la gran multitud que lo arropaba y es que era de pequeña estatura, sin embargo, este hombre no se quedó entretenido ni cabizbajo porque no alcanzaba sino que buscó una solución porque él de verdad anhelaba ver a Jesús.

1-Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad.

Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico,

procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura.

Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.

2- No importa tu posición social y económica, necesitas ver al Maestro

En el versículo 2 del capítulo 19 de Lucas dice que Zaqueo era jefe de los publicanos y rico. Tenía un cargo importante y dinero. Quizás otra persona, por su posición se habría avergonzado de subirse a un árbol para poder ver a alguien. Pero par Zaqueo esto no era motivo de avergonzarse. Él quería ver al Maestro y él haría todo lo que estuviera a su alcance para lograr este encuentro.

3- Un gozo inefable al estar frente al Maestro

Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.

Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso.

¿Ven el gozo con que Zaqueo recibe a su Señor? “Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso”. A Zaqueo no le importaba ser rico, publicano ni importante, su mayor gozo en aquel momento era ver al maestro y él lo logró. ¿Cuándo estamos delante del Señor le recibimos con el mismo gozo y urgencia?

4- No importa tu pecado, el Maestro te llama

Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador.

A Jesús no le importó la condición de pecador de Zaqueo para irlo a visitar, pues Cristo no vino al mundo a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento (Lc 5:32). Y en este punto es donde llegamos a comprender plenamente el gozo de Zaqueo al saber que el Maestro iba para su casa porque imagínese usted, siendo pecador, aún así el Maestro fue a posar en su casa. ¡Qué alegría hubiera sentido cualquier persona al tener ese privilegio aún teniendo esa condición de vil pecador!.

5- Un corazón arrepentido que reconoce su pecado

Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.

Recordemos que este hombre era publicano, los cuales se encargaban de recaudar los tributos o de cobrar impuestos en el pueblo, los mismos abusaban en cierta forma de la multitud y Zaqueo al encontrarse con Jesús reconoce su gran falla y por eso dice: “la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado”. Gracias a la visita del Maestro, Zaqueo se arrepintió. A Jesús lo criticaron por haber ido a compartir con un pecador a su casa, pero ¿qué hubiera sido de ese pecador si Jesús no lo hubiese visitado?

Que esta historia nos recuerde que fuimos llamados a predicarle a las almas perdidas.

This article has 2 Comments

  1. Edificante he podido comprender q hay personas q le sirven a Dios mas sin embargo van a sus iglesias se sienten superiores q los demas juzgando d acuerdo a sus creencias

  2. Muy buena palabra muy buen ejemplo de saqueo sobre todo su actitud de restaurar el daño causado por su trabajos hecho ….cuanto daño o somos antes de conocer a cristo y después de ser perdonados nos olvidamos de esas personas que hemos reído….Gracias muy buena palabra

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *