Paul Washer
A continuación les dejamos una transcripción de un sermón en donde Paul Washer expresó su testimonio.

Déjenme contarles acerca de mi Jesus. Dejenme contarles. Dejenme testificarles de mi Señor. Hce 22 años desperte en mi departamento habiendo tomado casi hasta la muerte, me di cuenta que estaba frio y senti algo en mi cara. Que me habia pasado? Me puse de pie frente al espejo y encendi la luz y este distinguido y elocuente predicador, que estaba perdido sin Jesús, habia dormido toda la noche en su propio vómito. Déjenme contarles acerca de mi Jesús: Él me ha salvado cuando yo era un desastre que ni siquiera hubieras querido atropellarme con tu carro, pero mi Jesús, él me compró con su sangre, Él vino a mi y mi Jesús Él vino a mi y mi Jesús me libró de mi pecado, y mi Jesús me libró de mi vergüenza, alabado sea el poder del nombre de Jesús, permitid que los ángeles caigan y se postren ante la real muerte y lo coronen Señor de todo, y me glorío en mi debilidad y me glorío, sí, aún en mi pecado.

¿A dónde se fueron las estrellas hoy? ¿Alguna vez te has hecho esa pregunta? ¿A dónde se fueron las estrellas esta mañana? ¿Alguien se las puso en su bolsillo y se las llevó a otro lugar? Las estrellas estaban ahí, pero había tanta luz que no se podían ver, caminé con el pastor a un lado del camino, estaba afuera viendo esas estrellas y solo pude ver esas estrellas debido a la oscuridad que las rodeaba.

Aveces los jóvenes me preguntan:’

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– Hermano Paul, ¿Cuál es el secreto? ¿Cómo es que predicas de la manera que lo haces? ¿Cómo es que hablas de ese tipo de cosas? ¿Cómo es que vemos el poder de Dios? ¿Cuál es tu secreto, hermano Paul?

Paul W. – Él me encontró en un charco de vómito, ese es mi secreto, que no soy muy sabio o noble, soy el jefe de todos los pecadores, yo era lo mas vil de todo lo vil y eso es lo que Jesús hace, ese es mi secreto. Yo no tenía nada, ese es mi secreto y probablemente ustedes son más bellos que yo en el exterior, pero les aseguro que ustedes no son más bellos que yo en el interior.

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Ellos me dicen: – ¿Cómo puedes orar asi? ¿Cómo puedes predicar asi? Me refiero a, ¿qué aprendiste en tu tiempo devocional?

Paul W. – Ustedes no entienden, Él me salvó, Él me salvó a mi.

– ¿De dónde obtuviste esa gran motivación? ¿La obtuviste de algún versículo que leiste?

Paul W. – Ustedes no entienden, Él me salvó de lo que yo era. No hay ninguna clave, excepto que yo era el peor del grupo, Él me salvó. ¿Qué mas se necesita hacer para motivarme? ¿Qué mas se necesita hacer? ¿No es la salvación suficiente?

En este testimonio hemos podido ver que Dios muestra su gran atributo de amor hacia el hombre, viendo que él nos ama antes de que nosotros le amemos. Que aún nosotros siendo seres totalmente depravados viene con su inmenso amor y nos ama.

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