¿Me amas?

En el capítulo 21 versículo 17 del evangelio de Jesucristo según San Juan, podemos ver la importante pregunta de Jesús para Pedro: ¿Me amas? Es bueno recordar que esto sucedió después de la negación de Pedro, la resurrección de Jesús y la aparición de este frente a sus discípulos.

Es por eso que en este capítulo podemos señalar que el Maestro quería restaurar a Pedro por lo que había pasado. Este momento fue muy difícil para Pedro, después del tiempo que transcurrido desde que negó al Maestro. En este capítulo notamos cómo Jesús le pregunta a Pedro varias veces si lo amaba. La Biblia dice lo siguiente en Juan 21:17:

Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.

Juan 21:17

En estas preguntas que Jesús le hacía a Pedro, el Maestro quería ver si Pedro tenía un amor genuino hacia su prójimo, y según eso, seguiría el mandato del Señor con amor.

Este diálogo entre Jesús y Pedro nos revela una de las escenas más conmovedoras del Evangelio. No solo se trata de un encuentro entre el Maestro y su discípulo, sino de un momento de restauración y perdón. Pedro había negado tres veces al Señor, y ahora Jesús le pregunta tres veces si lo ama, dándole la oportunidad de reafirmar su fe y demostrar su fidelidad. Es un ejemplo claro de que Dios no desecha a los suyos cuando fallan, sino que los levanta para cumplir su propósito.

Jesús no solo restauró a Pedro, sino que también le dio una responsabilidad espiritual muy grande: “Apacienta mis ovejas.” Con estas palabras, Jesús lo estaba comisionando para cuidar, alimentar y guiar al rebaño del Señor, es decir, a todos aquellos que creerían en Él. Pedro pasaría de ser un discípulo temeroso a un líder valiente, lleno del Espíritu Santo, que más adelante predicaría con poder y vería a miles convertirse al evangelio.

Cada cristiano puede verse reflejado en Pedro. En ocasiones, podemos fallar, dudar o incluso alejarnos del Señor, pero Jesús siempre nos busca para restaurarnos. Su pregunta “¿Me amas?” sigue resonando hoy, invitándonos a examinar nuestro corazón. Amar a Cristo no es solo decirlo con palabras, sino demostrarlo con nuestras acciones, obedeciendo Su Palabra y sirviendo a los demás con humildad y entrega.

Cuando Jesús dice “Apacienta mis ovejas”, también nos está llamando a cuidar a otros: a los débiles en la fe, a los necesitados, a quienes atraviesan pruebas. El amor verdadero hacia Dios se refleja en el amor hacia el prójimo. No podemos decir que amamos a Cristo si no somos capaces de mostrar compasión y misericordia hacia los demás. Jesús nos enseña que el amor debe ser la base de todo servicio cristiano.

Por eso, este pasaje nos recuerda la importancia de mantener una relación viva con Dios, de no dejar que la culpa ni los errores del pasado nos detengan. Así como Pedro fue restaurado, nosotros también podemos ser levantados y usados por Dios para grandes propósitos. Él conoce nuestro corazón y sabe cuándo hay un amor sincero y dispuesto a servir. Que cada día podamos responder con convicción a la voz del Señor cuando nos pregunte: “¿Me amas?”

Esto nos enseña que debemos escuchar la voz del Maestro y amarlo con todo nuestro corazón, porque si amamos a nuestro Señor, entonces amaremos a nuestro prójimo y seremos capaces de guiar las ovejas del Señor por el buen camino. ¡Dios te bendiga!

Pero yo os digo:
Esta respuesta de Jesús puso en su lugar a los fariseos y saduceos

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