Quién fue Ester

Todo libro de la Biblia nos arroja una enseñanza vital para vivir una vida piadosa delante del Señor, y sin duda alguna el libro de Ester es inspirador, ya que está repleto de valentía.

Creo fielmente que te puede servir de motivación un poco de su historia. En primer lugar, Ester fue una judía huérfana y adoptada por su tío Mardoqueo. Sin embargo, a pesar de sus principios difíciles de existencia terminó siendo la reina del imperio Persia y Media al casarse con el rey Asuero o Jerjes I.

Un edicto desesperante

En el imperio del rey Asuero existía un grupo de judíos, y ellos bien tenían un gran enemigo llamado Amán, quien según el capítulo 3 del libro de Ester se encargó de convencer al rey Asuero de eliminar a todos los judíos, ya que tenían creencias y leyes diferentes a las allí pronunciadas.

El edicto fue el siguiente:

Y fueron enviadas cartas por medio de correos a todas las provincias del rey, con la orden de destruir, matar y exterminar a todos los judíos, jóvenes y ancianos, niños y mujeres, en un mismo día, en el día trece del mes duodécimo, que es el mes de Adar, y de apoderarse de sus bienes.

Ester 3:13

Sin duda, esta era una situación digna de que todos los judios de aquella localidad estuvieran temblando y clamando delante del Señor. Pero Dios siempre tiene a alguien que osa de valentía y que confía en el Señor sin importar cuál sea el veredicto aún así venga del mismo rey.

La valentía de Ester debe inspirarte “hoy”

Había una ley para todas las personas en Persia y Media:

Todos los siervos del rey, y el pueblo de las provincias del rey, saben que cualquier hombre o mujer que entra en el patio interior para ver al rey, sin ser llamado, una sola ley hay respecto a él: ha de morir; salvo aquel a quien el rey extendiere el cetro de oro, el cual vivirá; y yo no he sido llamada para ver al rey estos treinta días.

Ester 4:11

Ester estaba decidida a ir a ver al rey sin ser llamada por él para convencerlo de no exterminar a los judíos, y ella sabía muy bien que al hacer esto podía perecer:

y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca. (V.16 P.C)

Cuanto coraje, fe, intriga y valentía en estas palabras de Ester. No le importaba enfrentar la muerte con tal de interceder por su pueblo.

Amados hermanos, la valentía de Ester debe contagiarnos también a nosotros, porque las grandes cosas no se logran en nuestra zona de confort, se logran batallando, orando, estando fervientes y creyendo que Dios hará cosas grandes.

Y con esto Ester logró que su pueblo no fue exterminado. ¡Gloria a Dios!

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