Nuestras vidas son diferentes en el Señor, ya que siendo personas libres podremos adorar a nuestro Creador con toda libertad y con gran gozo en nuestros corazones.

Cuando somos esclavos del mundo, el temor impide acercarnos a nuestro Dios, ser personas diferentes, recibir el verdadero amor, ser personas de bien. Pero una vez libres, podemos obtener todo esto.

Cuando una persona es cegada por el enemigo, cuando piensa que todo lo que está en el mundo es lo más importante, esta persona está siendo esclava, porque en sus ojos tiene una venda enorme que no lo deja avanzar.

Para poder obtener esa libertad que en verdad necesitas, debes renunciar al mundo y a todas las que están a tu alrededor porque el Señor es más que todas estas cosas.

Recordemos algo bien importante, Dios es quien nos puede hacer libres, pero libres de todo lo que el enemigo puso para mantenernos totalmente ciegos. Solo existe uno el cual quiere el bienestar de nosotros, que quiere que podamos andar con libertad, que nuestros corazones estén gozosos y que podamos cantar ¡aleluya! mirando al cielo.

Es por eso que en Gálatas encontramos una lectura que nos habla sobre la libertad en el Señor y cómo debemos usar correctamente esa libertad:

Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.

Gálatas 5:13

Aquí Pablo exhorta a los habitantes de Galacia a ser libres, pero sin abusar de dicha libertad, que hicieran buen uso de la misma, porque Él nos liberto del mundo y de todas las cosas que estaban a nuestro alrededor para que podamos ver el camino claro y la vez podamos cantar con regocijo a la gloria de nuestro Dios.

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