Hay recompensas para quienes son fieles a Dios

Servir a Dios sin duda alguna es una bendición que no puede ser comparada con ninguna otra. Es el privilegio más hermoso que se nos ha concedido, pues, piénsalo por un momento, bien podríamos ser una de esas personas que no sirven a Dios y que viven una vida de pecado, sin embargo, Dios en Su inmenso amor nos ha llamado y estamos sirviéndole y, ¿sábes qué? Vale la pena ser fiel a ese Dios.

Hay muchas historias de la Biblia que podemos citar, de hombres que fueron fieles a Dios y que por esa fidelidad fueron recompensados. Está el caso de José hijo de Jacob, quien padeció mucho y aún así, teniendo una vista puesta en el Señor, terminó siendo segundo después del Faraón de Egipto.

¿Qué otro caso podemos mencionar? Sadrac, Mesac y Abed-nego, quienes prefirieron ser lanzados a un horno de fuego por negarse a ser infieles a su Dios. Y fueron recompensados por su fidelidad, pues el mismo Señor los libró de ese horno y obtuvieron privilegios en Babilonia.

Daniel, aquel que prefirió ser lanzado en un foso lleno de leones antes de negar a su Dios, y obtuvo recompensas por esa fidelidad, pues, Dios le libró de los leones, y fue uno de los señores de Babilonia.

¿Saben qué? La mayor recompensa que obtuvieron cada uno de estos hombres fue que Dios les amaba.

Oh querido lector, a pesar de las ofertas, propuestas, placeres, y todo lo que este mundo te ofrezca, sé fiel al Señor, porque al final nos espera una corona que no se corrompe.

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