Todo lo que hagas para El Señor, hazlo con alegría del corazón

1- Venid ante su presencia con regocijo

Cuando vamos al templo a adorar a Dios, debemos hacerlo con regocijo, dando todo desde nuestros corazones, dejando atrás todo problema porque si tomamos ese tiempo para el Señor, entonces debemos hacerlo sin preocupaciones. Dios sabe nuestra carga, Él conoce todo de nosotros.

Vamos ante Su Presencia para levantar las manos y dar gloria y honra al Dios que vive y reina para siempre.

Servid a Jehová con alegría;
Venid ante su presencia con regocijo.

Salmos 100:2

2- Reconoced que Jehová es Dios

A pesar de las dificultades que hayamos tenido, demos gloria a Dios, porque aún en tu debilidad Él te sustenta. Con tus propias fuerzas no puedes hacer nada, Dios es quien te da la mano para que puedas continuar hacia adelante.

A Él siempre debes poner en alto, no hay otro Dios que nos pueda salvar cuando estamos en peligro, solo tenemos uno y nadie puede compararse a Él, porque grandes son sus obras, su poder es grande, su misericordia es para siempre, y nadie le puede vencer porque Él es invencible.

Reconoced que Jehová es Dios;
El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos;
Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.

Salmos 100:3

3- Alabadle, bendecid su nombre

Fuimos creados para adorar su precioso y bendito nombre, las naciones deben rendirse a Dios. El adorar a Dios nos hace sentir una paz inmensa que nos purifica, que nos da aliento y paz y fortalece todo nuestro interior.

Así que si adoramos a Dios siempre estaremos victoriosos, y esta es la mayor razón por la que debemos siempre exaltar el nombre de Dios. Somos su creación, y se sacrificó en la cruz para salvarnos. Al Dios Todopoderoso sea gloria, majestad y gloria  por los siglos de los siglos amén.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
Por sus atrios con alabanza;
Alabadle, bendecid su nombre.

Salmos 100:4

4- Y su verdad por todas las generaciones

Su verdad llegará a todos aquellos que aún no han tenido el privilegio de conocer de un Dios que amable y maravilloso, que cuando conocemos de su amor y verdad somos transformados y que cuando vemos que su verdad entra a nuestros corazones. Entendemos que Él es merecedor de honra, alabanzas y honor.

Por eso pueblos, tribus, naciones, adoren a Dios, den a Él alabanzas. Glorifica a Dios donde quiera que te encuentres porque Dios habita en todo lugar, te mira desde los cielos y escucha tu clamor. No olvides que su alabanzas en ti producirán alegría y sabiduría.

Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia,
Y su verdad por todas las generaciones.

Salmos 100:5

Quizás también te interese:

Quizás también te interese:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *