A continuación veremos una súplica del Salmista David hacia Dios, para que fuera Él que dirigiera en las decisiones que iría a tomar, porque sin la dirección de Dios él no podría hacer nada.

David pidió a Dios extender Sus manos para ser librado de aquellas personas que día tras día se levantaban para pelear en su contra. Por eso Dios no lo dejaba caer en manos de sus enemigos, sino que en cada batalla le entregaba la victoria.

Extendí mis manos a ti,
Mi alma a ti como la tierra sedienta.

Salmos 143:6

Con esta expresión llegaríamos a entender que Dios no estaba poniendo atención a David, pero no era así, porque David lo hacía porque Él sentía hacerlo de esta manera.

La sed que tenía David era fuerte, un anhelo de poder sentir que Su presencia le acompañaba, que no estaba solo. El respaldo de Dios era tan visible que Dios se manifestaba a David de una manera muy poderosa.

Respóndeme pronto, oh Jehová, porque desmaya mi espíritu;
No escondas de mí tu rostro,
No venga yo a ser semejante a los que descienden a la sepultura.

Salmos 143:7

Era tanta la sed de David por Dios que pedía una respuesta por su gran necesidad. David, al recibir tantos ataques de sus enemigos, tenía su espíritu estaba abatido. Dios venía en su socorro y le fortalecía.

A veces no es que Dios esconda su rostro, sino que Él permite que pases por momentos malos para Él glorificarse en gran manera. Recordemos que el Señor no llega tarde, Él llega en el momento justo.

Hazme oír por la mañana tu misericordia,
Porque en ti he confiado;
Hazme saber el camino por donde ande,
Porque a ti he elevado mi alma.

Salmos 143:8

En el versículo 8 David pide a Dios que le continuara dirigiendo día tras día, que pueda escuchar de sus misericordias todas las mañanas, y que el camino que él andara fuera un camino donde Dios estuviese de acuerdo. La confianza de David era Dios, para David no había alguien más en quien confiar, solo en Dios.

Confiemos en Él, a Él demos todo nuestro clamor, porque Él llega en el momento justo. Dios no te deja morir en medio de la guerra, Él esta pendiente de ti. A veces Dios quiere ver nuestro clamor, que oremos a Él, que digamos que tenemos sed así como lo expresaba el salmista David.

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