Existe la creencia de que Cristo murió por todas nuestras enfermedades y que si estamos enfermos es porque no hemos creído lo suficientemente como para recibir sanidad divina. Como es de costumbre, esta doctrina fue creada de una mala interpretación de Isaías capítulo 53, veamos que dice:

4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Isaías 53:4-5

¿Isaías está diciendo que Cristo llevó nuestras enfermedades? Lo cierto es, que si el contexto es que Cristo llevó nuestras enfermedades entonces tendríamos derecho a reclamarlo como una promesa divina, pero la realidad es que vemos textos en la Biblia que no tienen comunión con esta creencia, ejemplo, en cierta ocasión el apóstol Pablo le recomienda a Timoteo tomar vino por ciertos dolores de estómago (1 Timoteo 5:23). De ser Isaías 53 una promesa divina para nosotros reclamar sanidad por la muerte de Cristo en la cruz, entonces el apóstol Pablo debió decirle a Timoteo: Hijo, ¡Solo declara la palabra y recibirás sanidad!.

Otro verso que podemos utilizar para combatir esta postura se encuentra en Apocalipsis:

3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.

4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.

Apocalipsis 21:3-4

Claramente esta promesa nos habla de que en aquel lugar (el cielo), no tendremos más lágrimas, no habrá muerte, ni llanto, ni dolor. Aquí claramente dice la palabra dolor, y el dolor se puede manifestar de diferentes formas y entre ellas está la enfermedad. Quiere decir, que todas estas cosas las pasamos aquí en la tierra, en el tiempo presente de nuestro peregrinaje, queriendo decir que debemos ver la sanidad divina como una promesa futura, como un tiempo cuando no sufriremos ningunas de estas cosas.

¿Esto quiere decir que no podemos orar por sanidad? Pues claro que no, sigamos orando por los enfermos, pero hagámoslo de la manera correcta, no lo reclamemos como una promesa presente, sino pidiendo a Dios que se haga su voluntad en la vida de esa persona que necesita sanidad, no creyendo que es algo obligatorio.

Y esta mala percepción de un capítulo es lo que ha dañado la fe de muchos, los cuales en un momento creyeron que Dios los podía sanar y no pasó nada, ¿por qué no pasó nada? Porque todo pasa bajo la voluntad de Dios, no porque te faltó fe. Debemos entender que Dios conoce el tiempo correcto en el que hace las cosas y nosotros no somos quienes para dar órdenes a Dios.

Entonces, ¿de qué habla Isaías 53? Habla de nuestra sanidad del pecado, recordemos que las enfermedades, dolores, muerte, etc, son efectos del pecado, por lo cual Cristo en la cruz tuvo que cargar con el pecado en sí, para darnos la salvación de nuestras almas, no para hacernos libres de la pobreza, enfermedad, dolor, angustia, etc, puesto que si lo interpretamos así entonces diríamos que a todos los siervos de Dios del nuevo testamento les falló la fe.

¿Sabes cuál fue el propósito de Dios en la cruz? Pablo lo dice:

Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

2 Corintios 5:21

El propósito de Cristo en la cruz fue librarnos del pecado, acercarnos a Dios de una vez y por todas y a través de eso nos hizo justicia de Dios.

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Oración para cuando estás afligido

This article has 2 Comments

  1. Buen Día!
    Muy interesante y claro mensaje! Por amor a nosotros Dios envío a su amado hijo a morir por nosotros para limpiarnos de nuestros pecados y abrir el camino a la salvación.
    Sus promesas son muy claras, hermosas y muy atractivas pero como el artículo lo explica todo lo bello será en la tierra nueva, aquí en esta tierra desafortunadamente aunque andemos de la mano de Dios estamos sufriendo las consecuencias de un mundo pecador, es por ello que no estamos exentos de las enfermedades, dolores, tristezas y muerte, pero andando de la mano de nuestro Señor se nos hace más fácil sobrellevarlas.
    Debemos de creer y tener mucha fe en la bella promesa de nuestro Dios de que si andamos en sus caminos obtendremos un mundo en donde no habrá ningún tipo de sufrimiento ni muerte.
    Pidámosle a nuestro Dios en oración a que nos ayude andar correctamente y poder disfrutar de esa bella promesa en un día no muy lejano.
    Feliz Día! Dios les nos bendiga y guíe nuestros pasos.

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