Existen diferentes maneras de cómo dirigir un culto cristiano, siendo algunas mucho más organizadas que otras. Posiblemente cada iglesia tenga una manera distinta de dirigir sus cultos, pero, no vamos a mencionar todas esas formas en este artículo sino que escribiremos sobre la mejor forma que encontramos para dirigir un culto cristiano.

Para empezar, algo muy importante que debemos tomar en consideración es la organización, recordemos las palabras del apóstol Pablo a los corintios:

Pero hágase todo decentemente y con orden.

1 Corintios 14:40

En su contexto, Pablo dijo esto a los corintios porque eran una iglesia muy desordenada en el servicio y por ello utiliza ese capítulo para reprenderlos y enseñarles a que todo debe ser en orden. De la misma manera, antes de dirigir un servicio debemos entender que es para Dios, y por ende debe ser algo organizado, porque se trata de rendir honor al ser más maravilloso de la existencia.

A continuación les dejamos algunos puntos que se deben tomar en cuenta para dirigir un servicio bien organizado:

1 – La presentación personal (exterior)

No, no se trata de “legalismo”, se trata de que siempre debemos vestir con decencia, con pudor y modestia. Esto no quiere decir que vayamos a ser religiosos a la hora de vestir, sino que mostremos con nuestra vestimenta que estamos dirigiendo algo muy importante, lo cual es el servicio en la casa de Dios. ¿Irías ante el presidente de tu país vestido de cualquier manera? ¿Dirigirías una asamblea muy importante en tu comunidad vestido de cualquier forma? Lo más seguro es que tu respuesta es que no, por ende, cuando vayamos a dirigir en la casa de Dios debemos vestir de una manera prudente.

¿Recuerdas que en el antiguo testamento los sacerdotes tenían una vestimenta en específico para ministrar en la casa de Dios? Hoy en día, aunque no tengamos que usar una vestimenta en específico para ministrar, debemos saber que seguimos ministrando de ese mismo Dios, el cual no cambia, por lo cual, debemos hacerlo con prudencia.

2 – Las emociones

Puede que ese día que nos toque dirigir un servicio en la iglesia estemos depresivos, atormentados, en fin, que nuestras emociones estén totalmente abatidas. Todo eso puede pasar en nuestra humanidad, sin embargo, el momento del servicio no es para ir mostrar que estamos así. Recordemos al apóstol Pablo, que estando preso, con frío, hambre, dijo a los filipenses:

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!

Filipenses 4:4

Cuando estamos dirigiendo un servicio no es el momento adecuado para ir y descargar nuestras emociones frente a la audiencia allí presente, porque con eso, lo único que lograremos es convertir el servicio a Dios en un ambiente pesado, y debemos entender que aquel momento es para rendir culto a Dios. ¿Quieres derramar tus emociones? Hazlo en oración ante Dios antes del servicio. ¿Te sientes tan abatido que piensas que no podrás controlar esas emociones a la hora de dirigir? Pues lo recomendable sería ceder la oportunidad a otra persona.

3- Respetar el tiempo

Nunca debemos dejar que nuestras iglesias sean conocidas por un desorden en el tiempo, ya que existen muchos factores que pueden afectar nuestro servicio si no manejamos o hacemos buen uso del tiempo. Todas las iglesias tiene un horario de comenzar y terminar el servicio, y es bueno acostumbrarnos a cumplir ese horario.

Si el servicio comienza a las 7:00 pm, es bueno que empecemos a esa hora, que cada persona que le toque ministrar ese día, llámese en los devocionales, alabanzas o predicación de la Palabra, todos puedan estar temprano para así ser organizados en lo que respecta al tiempo. Cada cada uno de los anfitriones hagan buen uso del tiempo, tomando en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • ¿Te toca dirigir el devocional, solo tres canciones? Por favor, solo dirige tres canciones dentro de un tiempo prudente, ya que hay más personas que agotarán otras oportunidades.
  • ¿Estás dirigiendo el servicio y quieres leer la Biblia? Hazlo, pero recuerda que habrá un mensaje más tarde, que solo debes leer y no comenzar a dar explicaciones a la congregación de lo que acabas de leer.

Si tomamos estas cosas en cuenta, les aseguro que haremos algo bien organizado para Dios y de esta manera nos evitaremos el mal gusto en algunos hermanos que están cansados y desean también llegar a sus casas a una hora prudente para descansar de los afanes.

¿Qué pasa cuando no respeto el tiempo durante el servicio?

Esto de no respetar el tiempo puede afectar de diferentes maneras:

  • Puede cortar las oportunidades como también puede alargar el servicio. Ponemos un típico ejemplo: A equis hermano le toca dirigir las oraciones durante 10 minutos, pero el hermano duplicó su tiempo, ¿acaso esto no afectará las siguientes oportunidades? Entonces, supongamos que el hermano que sigue le tocan tres alabanzas, pasarán una de dos cosas: agotará normalmente su oportunidad y extenderá el tiempo o simplemente reducirá su oportunidad para no afectar el tiempo. Esto es de muy mal gusto, por lo cual, respetemos el tiempo.
  • Esto puede afectar el mensaje de la Palabra de Dios al final, llevando al predicador a no poder expresar todo lo que tenía preparado por causa del tiempo.
  • Otra cosa muy importante que afecta es la hora de salida… Sin duda alguna esto causa gran desesperación y por eso vemos como cierta cantidad de personas comienza a salir para sus casas en medio del servicio. Seamos responsables, evitemos esto.

4 – Organización sobre todo

El servicio es para Dios, eso es lo primero. Debemos saber bien cuáles son las personas que utilizaremos para cada oportunidad, puesto que todos tenemos diferentes dones en distintas áreas y aquellos quienes preparan el servicio deben tomar en cuenta eso.

El apóstol Pablo dijo:

6 Ya que tenemos diferentes dones, según la gracia que nos ha sido dada, si tenemos el don de profecía, usémoslo conforme a la medida de la fe.

7 Si tenemos el don de servicio, sirvamos; si tenemos el don de la enseñanza, enseñemos;

8 si tenemos el don de exhortación, exhortemos; si debemos repartir, hagámoslo con generosidad; si nos toca presidir, hagámoslo con solicitud; si debemos brindar ayuda, hagámoslo con alegría.

Romanos 12:6-8

El servicio es para Dios, por eso, debemos poner en orden a cada hermano en su área, en lo que tiene de parte de Dios, no forzar a alguien que no sabe hacer algo a hacerlo. Y posiblemente por esto es que sufrimos algunos disgustos, tales como que a la persona que le tocaba las alabanzas faltó, simplemente por miedo, porque no sabe cantar (por favor, pueden decir de antemano que ese no es su ministerio, que los incluyan en otras oportunidades).

Conclusión

Dejemos la excusa de que el servicio es para Dios y que por ende hay que hacerlo como sea porque Él lo recibe. Esto es un error que acompaña a muchas congregaciones y por ello se ven tantas debilidades en el servicio, las cuales espantan.

El servicio es para Dios, por lo cual debemos dar lo mejor de nosotros en el mismo, debemos dirigir con gran excelencia, ya que es para el ser más maravilloso de la existencia.

¡Adelante, dirijamos esos servicios con gran excelencia!

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