Es bueno que conozcamos la historia del pueblo de Israel, ya que en ella se esconden tantos relatos que nosotros como cristianos debemos conocer para regocijo nuestro, para no cometer los mismos errores y para comprender todas las obras buenas y portentosas que Dios hizo en ellos, las cuales Dios también ha hecho en nosotros al traernos a sus gloriosos caminos.

El profeta Isaías dice:

4 Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido.

5 Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas; sea sabido esto por toda la tierra.

6 Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel.

Isaías 12:4-6

Recordemos que el pueblo de Israel pasó grandes pruebas, las cuales muchas veces eran provocados por su propia desobediencia, los vemos cautivos en babilonia, caminando 40 años por el desierto, siendo muchas veces derrotados por otras naciones, llegando hambruna a la nación, entre muchas otras aflicciones.

A pesar de toda la desobediencia en la que ellos se veían atrapados, Dios nunca dejó de amonestarles y de querer traernos hacia Él nuevamente. De la misma manera es nuestro Dios con nosotros, si ve que nos desviamos, entonces Él no nos deja en el suelo, Él busca la manera de atraernos hacía Él.

La Biblia dice que Él no quiere que ninguno se pierda sino que todos procedamos al arrepentimiento continuo que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Estos versículos son una manera de motivar al pueblo de Israel y de hacerles entender que un día vendría salvación para ellos y se regocijarían en su Santo Nombre.

De la misma manera nosotros, aunque estemos pasando por la más cruel tempestad debemos regocijarnos en nuestro Creador y saber que  un día nuestro llanto se convertirá en perfecta alegría. ¡Creamos en Dios con todo nuestro corazón!

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