¿Recuerdas aquel día en que Dios te salvó? ¿Verdad que ese ha sido el día más grandioso de tu vida? Suponemos que debe ser el día más grandioso, puesto que fue un día sobrenatural, donde Dios rompió los paradigmas y desbarató las barreras que te separaban de Él. No creo que haya un día mejor que ese. Particularmente, el día que Dios me salvó sí que fue grandioso y me regocijo en ello y de la misma manera espero que usted también se pueda regocijar en ello.

Hay que hacer el paréntesis de que hay quienes tienen ministerios relucientes, y creen que su salvación concluye en eso, pero esto no es lo que más importa, pues, usted puede tener una vida exitosa pero esto no quiere decir que haya sido realmente salvo. ¿Qué nos hace salvo? Lo único que nos hace salvo son las obras de Cristo en la cruz, su sangre derramada, su resurrección de entre los muertos, no nuestras obras.

Sin duda alguna Cristo nos habló también de este tema y dijo:

17 Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre.

18 Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.

19 He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.

20 Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.

Lucas 10:17-20

Claramente aquí vemos a 70 personas que fueron a hacer la obra del Señor y vinieron sumamente regocijados de todo lo que había pasado en su ministración, sin embargo, aquí parece ser que Cristo les apaga un poco el fuego para que terminen de entender qué es lo que realmente importa y les dice: “Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos”.

De la misma manera, que nuestro gozo no provenga simplemente de las grandes obras que Dios hace a través de nosotros, sino de la obra concluida de Cristo en la cruz y de esta manera podemos dar gloria a su nombre.

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  1. Precioso y acertado artículo, sabemos que somos salvia porque Dios es Bueno sin limites y nos ama y Él nos da la Salvación que ha sufrido en la Cruz, salvándonos a nosotros y sabiendo así nosotros que somos salvia por Cristo Jesús pero que esto no sea motivo de soberbia por nuestra parte y nos relajemos, tenemos que velar todo el tiempo para complaceros Dios perdonador y Justo-Misericordioso.
    Amén

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