Es bueno que bendigamos a todo aquel que hace maldad, pero también a aquellos que hacen el bien, pidamos a Dios que cambie la vida de todo aquel que hace cosas que no son agradables ante los ojos de Dios y que les guíe por buen camino.

La envidia es algo que persigue a las personas, esto es porque no se enfocan en lo que tienen sino, que miran lo que su compañero tiene, y esto es malo ante los ojos de Dios. A Dios no le agrada las personas que tiene envidia de las bendiciones de los demás.

Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.

Romanos 12:14

Demos gracias por aquellas personas que nos persiguen, aquellos que nos señalan y que buscan la manera de hacernos caer y que también quieren nuestra destrucción, no paguemos mal por mal sino, pidamos al Padre para que le ayude a cambiar su mentalidad.

En estos tiempos vivimos esto, lo que se llama envidia con los demás, hay personas que por la bendición de los demás compañeros cometen homicidio, entre otros tipos de atrocidades.

Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.

Romanos 12:15

Pero también tenemos un momento de gozo, lo cual compartimos en familias y amigos donde nos reímos, por igual también tenemos un tiempo de llorar, donde quizás se nos va un ser querido o por otras cosas que pasan en nuestro diario vivir.

Unánimes entre vosotros; no altivos,

sino asociándoos con los humildes.

No seáis sabios en vuestra propia opinión.

Romanos 12:16

Debemos estar unánimes, ser compasivos con las personas, ser humildes y ayudar a los desamparados, porque a esto Dios nos ha llamado con espíritu de paciencia, a no ser altivos, porque a Dios esto no le agrada. A las personas que son altivas Dios las mira, como dice en su palabra, pues los mira de lejos y al humilde de cerca. No seamos sabios en nuestra propia opinión, Dios es quien da la sabiduría, porque todos aquellos que se hacen sabios en su propia opinión, les llegará el momento donde tropezarán y caerán, y esto es por su altivez.

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  1. El Señor-Padre nos enseña nuevamente su bondad y sabiduría informa al enseñarnos a no odiar a amar a todo el mundo, pues Dios es Amor (1Juan 4:16) y debemos seguir sus pasos, del mismo modo que pecando nosotros Dios-Padre nos ama y perdona, debemos hacer lo mismo, bendecir y amar para gloria infinita de nuevo Padre Celestial, Padre de nuestro Señor Jesucristo.
    Aleluyah.
    Amén

  2. En tus manos dejo mis hijos dales la sabiduría para seguir adelante Dios tu tienes el control de mi familia amén amén amén… Gracias padre mio… Por tus bendiciones.

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