Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. (Santiago 1:20).

La Biblia nos dice que debemos manejar nuestras emociones y controlar nuestro temperamento. Muchos de nosotros, si queremos admitirlo, nos resulta muy difícil controlar nuestro temperamento, especialmente cuando estamos enojados por algo que nos desagrada o no nos resulta completamente razonable.

La ira es relativa. No nos enojamos con las mismas cosas, pero sí nos enfadamos cuando algo desagradable o doloroso nos sucede. Cuando estamos ofendidos o consternados por algo o alguien, nos enojamos y a veces, decimos o hacemos algo que lamentamos.

A veces ni siquiera nos damos cuenta de cómo nos damos a la ira que tenemos. Un amigo en la escuela se burla de ti y  haces lo mismo e incluso puedes imaginar hacerles cosas violentas. Un colega en el trabajo no hace lo que le has pedido y respondes arrancando tu lengua como si ya no eres un ser humano. También en algunas situaciones matrimoniales, si tu cónyuge no puede realizar algo que le has pedido, puede terminar haciéndole daño a aquella persona que prometiste amar y apreciar.

La ira no controlada no es una buena cosa. Proverbios 16: 24 nos aconseja lo siguiente:

Panal de miel son los dichos suaves;
Suavidad al alma y medicina para los huesos.

Como controlar nuestro temperamento

Todos deberíamos aprender a controlar nuestro temperamento. Controlarlo no significa reprimirlo y negar el dolor o malestar que sentimos dentro. Simplemente significa entrenarnos a estos enojos sin la necesidad de hacer algo que ofenda a Dios. Sí, podemos hacer eso.

Para ayudarte a controlar tu temperamento, aquí hay algunos versículos de la Biblia que puedes meditar y recordar a aplicar a sí mismo cuando está tentado a enojarse:

Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

Efesios 4:26-32

Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino,
Por el hombre que hace maldades. Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo. Porque los malignos serán destruidos, Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.

Salmos 37:7-9

Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.

Mateo 5:21-22

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