Luego de la muerte de Jesús, unas mujeres iban a su tumba a ungir su cuerpo:

Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo,

y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle.

Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol.

Pero decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?

Marcos 16:1-3

Jesús en varias ocasiones les había dicho: “Yo moriré pero al tercer día resucitaré de entre los muertos”, dándoles a entender que en el tercer día no estaría ahí y así fue como sucedió.

Pero ellas no se acordaban de estas palabras dichas por el Señor, y por eso para ellas su resurrección fue una sorpresa, y cuando ellas llegaron, la tumba abierta.

Luego se les aparecieron dos ángeles y les preguntaron por qué buscaban entre los muertos al que está vivo. Entonces se acordaron lo dicho por el Señor sobre su resurrección.

Pero id, decid a sus discípulos,

y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea;

allí le veréis, como os dijo.

Marcos 16:7

Luego Jesús se le aparece a estos dos discípulos y ellos fueron a contarle a los demás sobre este hecho, pero algo ocurrió y es que ni ellos mismo creían lo que pasó en el camino.

Está muy claro, que en la historia solo hay uno que ha resucitado y es Jesús, aún explicándole lo que iba a pasar ellos no creyeron que resucitaría de entre los muertos.

En la tumba de mahoma, están los huesos de mahoma; en la tumba de buda están los huesos de buda. No hay ídolo que haya resucitado todavía, solo Cristo al tercer día dejó la tumba vacía, la ciencia podrá negar su existencia, podrá decir que nuestra fe en Jesús en ignorancia, pero no podrán borrar lo que Él hizo en mi ser, jamás podrán lograr que en el yo deje de creer.

El nombre de Jesús – Redimi2

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