Aquí hablaremos de una maravillosa historia, que a nosotros como padres nos mueve a comprender la importancia de creer que no hay nada imposible para Dios.

Y es bueno que siempre nuestra fe esté en todo momento puesta en las manos de Dios, para que cada día creamos en que no hay nada imposible para Él, pero a veces nos encontramos con un sin número de personas que están faltos de fe, y que no creen en lo que Dios puede hacer en nuestras vidas. Iniciaremos con la siguiente cita Bíblica:

Pasando otra vez Jesús en una barca a la otra orilla, se reunió alrededor de él una gran multitud; y él estaba junto al mar.

Y vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró a sus pies,

Marcos 5:21-22

Aquí la Biblia nos explica que Jesús pasaba de la otra orilla en una barca, y dice que había una gran multitud que le rodeaba, y sabemos que estas personas se reunían para escuchar las buenas nuevas que Jesús les traía, y luego vino un hombre llamado Jairo quien era Jefe de la sinagoga, de Capernaum.

Este hombre era uno de los que se reunía con los escribas y fariseos que siempre perseguían y enfrentaban a Jesús en todo lo que Él decía.

Mas un día la hija de Jairo se enfermó, y dice la Biblia que esta niña cada día empeoraba más y más, dice que Jairo siempre estaba preocupado preguntándose si su hija iba a morir.

Pero Jairo, rápidamente corrió hacia donde estaba Jesús y le rogaba diciéndole:

y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá.

Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban.

Marcos 5:23-24

La Biblia nos explica que Jairo corrió desesperado a donde estaba Jesús, y le rogaba mucho pidiéndole que pusiera sus manos sobre ella para salvarla. Jairo tenía su fe en alto. También vemos que tuvo que rebasar una gran multitud que estaba rodeando a Jesús.

Continuando con el verso 24 del capítulo 5 de este libro, podemos darnos cuenta que Jesús lo vio desesperado rogando por su hija que moría. Jesús fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban.

Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro?

Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente.

Y no permitió que le siguiese nadie sino Pedro, Jacobo, y Juan hermano de Jacobo.

Y vino a casa del principal de la sinagoga, y vio el alboroto y a los que lloraban y lamentaban mucho.

Y entrando, les dijo: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme.

Y se burlaban de él. Mas él, echando fuera a todos, tomó al padre y a la madre de la niña, y a los que estaban con él, y entró donde estaba la niña.

Y tomando la mano de la niña, le dijo: Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate.

Y luego la niña se levantó y andaba, pues tenía doce años. Y se espantaron grandemente.

Pero él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que se le diese de comer.

Marcos 5:35 en adelante.

Mientras Jesús hablaba, vinieron de la casa de Jairo y le dijeron a Jairo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro? Pero Jesús escuchó esto y le dijo: Jairo solamente cree. Y así pasó, este hombre creyó, pero dice que Jesús no permitió que le siguiese nadie sino algunos de sus discípulos. Jesús al ver toda estas personas lamentándose la muerte de la hija de Jairo les dijo: ¿Por qué lloran? La niña no está muerta, solo duerme, mas Jesús al ver las personas burlándose de lo que el decía, tomó a la madre y al padre de la niña, y entraron donde estaba la niña.

Y Jesús al ver la niña tomó su mano y le dijo:  Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate. Y la niña al escuchar esta maravillosa voz de Jesús, se levantó y andaba la niña. La Biblia dice que la niña tenía doce años, y entonces se alegraron mucho por este milagro sucedido con la hija de Jairo, pues les mandó a que le diesen de comer a la niña y que no dijeran nada de lo sucedido.

Y concluimos con esta historia, diciéndole que debemos de reflexionar, en todo momento y que tengamos fe y confianza que Jesús puede curar nuestras heridas, y que depositemos nuestra confianza en Él, así como este hombre llamado Jairo, que creyó que Jesús salvaría a su hija. Así que creamos como lo hizo este hombre y como lo han hecho varias personas, así como la mujer del flujo de sangre ya que se encontraba en este mismo capítulo 5 del libro de Marcos.

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