La venida de Cristo, que debería ser fundamental en las prédicas, en la actualidad ya es extrañamente mencionada. Sin embargo, la segunda venida del Señor es un tema esencial de la fe cristiana, pues nos recuerda que nuestra esperanza no está puesta en este mundo, sino en el cumplimiento de la promesa de Cristo de regresar por su pueblo. Hablar de la venida de Cristo no solo fortalece nuestra fe, sino que nos prepara espiritualmente para vivir en santidad y esperanza.
A continuación les mostramos ocho versículos de la Biblia que hablan de la venida de Cristo y que nos animan a vivir expectantes y confiados en el cumplimiento de esta gran promesa.
1 – Mateo 26:64
Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.
Este pasaje muestra la autoridad de Cristo como Rey y Juez. Jesús no solo afirmó su identidad como el Hijo del Hombre, sino que anunció que volverá con poder y gloria. Su retorno no será en debilidad como la primera vez, sino en majestad y dominio, mostrando que toda autoridad le pertenece.
La referencia a las nubes del cielo simboliza la grandeza y gloria divina. Para los creyentes, estas palabras son un recordatorio de que nuestro Señor volverá visiblemente y de manera gloriosa, lo que nos motiva a vivir en fidelidad y obediencia mientras esperamos su regreso.
2 – Apocalipsis 22:12
He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.
Jesús promete que vendrá pronto, lo cual nos llena de esperanza y expectativa. No se trata de un evento lejano y olvidado, sino de una realidad inminente. El Señor mismo traerá recompensa para cada creyente, lo que nos impulsa a perseverar en la fe y en las buenas obras.
La promesa de galardón también nos recuerda que nuestro trabajo en el Señor no es en vano. Cada esfuerzo, cada sacrificio y cada acto de obediencia será tomado en cuenta por Cristo en su venida. Esto nos invita a vivir con propósito y a valorar lo eterno por encima de lo temporal.
3 – Apocalipsis 1:7
He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.
La venida de Cristo será visible para todos, sin excepción. Este pasaje subraya que no será un evento secreto ni simbólico, sino un hecho real que todo ser humano presenciará. Incluso aquellos que lo rechazaron y lo traspasaron reconocerán su señorío.
La lamentación de los pueblos refleja el impacto universal de su venida. Para unos será motivo de esperanza y gozo, pero para otros de temor y arrepentimiento tardío. Esto nos recuerda la urgencia de prepararnos hoy, aceptando la salvación de Cristo y viviendo en santidad.
4 – 2ª Pedro 3:10
Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.
La Escritura nos advierte que el regreso del Señor será repentino e inesperado, como un ladrón en la noche. Nadie podrá anticipar el momento exacto, lo cual nos llama a estar vigilantes y preparados en todo tiempo.
Este versículo también nos muestra que la venida de Cristo estará acompañada de un juicio cósmico. El mundo material pasará, y solo lo eterno permanecerá. Esto nos enseña a no poner nuestra confianza en lo terrenal, sino en lo celestial, y a vivir de acuerdo con la voluntad de Dios.
5 – Santiago 5:7
Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía.
Santiago nos exhorta a vivir con paciencia, comparando la espera del creyente con la del agricultor que aguarda el fruto de la tierra. Así como el labrador confía en los tiempos de la naturaleza, los cristianos debemos confiar en el perfecto tiempo de Dios para la venida de Cristo.
La paciencia no es pasividad, sino una espera activa y perseverante. Implica vivir con fe, mantener la esperanza y seguir trabajando en el reino de Dios mientras aguardamos el cumplimiento de su promesa.
6 – Hebreos 9:28
así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.
Este pasaje resalta la obra redentora de Cristo en su primera venida y su propósito en la segunda. La primera vez vino para tratar con el pecado mediante su sacrificio en la cruz; la segunda vez vendrá para traer salvación final y completa a los que le esperan fielmente.
Esto nos motiva a vivir una vida de esperanza activa, no conformándonos con lo que ya hemos recibido, sino esperando la plenitud de la salvación. Los que le esperan son aquellos que perseveran en la fe y mantienen viva la expectativa de su venida.
7 – Colosenses 3:4
Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.
Cristo no solo es nuestro Señor, sino también nuestra vida. Este versículo nos asegura que cuando Él se manifieste, su pueblo será glorificado juntamente con Él. Nuestra verdadera identidad y destino serán revelados en ese momento glorioso.
Este pasaje nos anima a vivir con los ojos puestos en lo eterno. Las pruebas y sufrimientos del presente no se comparan con la gloria que se manifestará en la venida de Cristo. Por eso, debemos mantenernos firmes en la fe, sabiendo que la recompensa será incomparable.
8 – Hechos 1:10-11
10 Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas,
11 los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.
En este relato, los ángeles confirman la promesa de la segunda venida de Cristo. Así como los discípulos lo vieron ascender, así mismo volverá. Esto nos da certeza de que su regreso es seguro y real, no una metáfora ni un símbolo.
Este pasaje también nos recuerda que nuestra tarea no es quedarnos mirando al cielo pasivamente, sino cumplir la misión encomendada mientras aguardamos. La iglesia debe vivir en expectativa, pero también en acción, predicando el evangelio y extendiendo el reino de Dios.
Conclusión
La venida de Cristo es una verdad central del evangelio que no debe ser ignorada. Cada uno de estos pasajes nos invita a vivir con fe, esperanza y preparación constante. El regreso del Señor será glorioso, visible y transformador, y marcará el cumplimiento de todas las promesas divinas. Mientras esperamos, se nos llama a vivir en obediencia, santidad y perseverancia, sabiendo que nuestra redención está cerca y que pronto veremos al Rey venir en gloria.