(www.mimejoralabanza.com) — Hay cosas que como cristianos debemos de cuidarnos, puesto que somos nuevas criaturas y las Escrituras nos mandan a no imitar al mundo en sus deseos. Santiago 4:4 nos dice:
¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.
Sin duda alguna Dios nos manda a no hacer aquellas cosas malas que hace el mundo, una y otra vez nos manda a ser santos delante de Él, a dar testimonio al mundo de que somos diferentes en Cristo. El creyente debe recordar que cada decisión que toma, incluso en el área sentimental, debe reflejar su fe y su confianza en el Señor.
El internet está lleno de sitios para conocer pareja, pero como cristianos, ¿debemos pagarle a un sitio web para encontrar a alguien? No estamos en desacuerdo con que hermanos se conozcan por internet, puesto que este es un medio de comunicación que Dios nos ha permitido. De hecho, hoy en día las redes sociales y las plataformas digitales son una herramienta que puede acercar a personas que buscan honrar a Dios. Conozco amigos que han conocido su pareja por internet y esas personas aman al Señor y su palabra. Sin embargo, en esto se encuentra un gran peligro: ¿busco en esa persona cualidades espirituales o simplemente me fijo en su apariencia física?
Uno de los principales riesgos de buscar pareja en internet es que no conocemos realmente las intenciones del corazón de la otra persona. Muchos presentan una imagen idealizada o incluso falsa, ocultando aspectos importantes de su vida. De ahí surgen grandes desilusiones y hasta engaños dolorosos. Casos de personas que fueron estafadas emocional o económicamente abundan en el mundo digital. Como cristianos debemos ser sabios y no apresurarnos, sino más bien orar y pedir dirección al Señor antes de dar un paso en falso.
Además, es importante no usar el internet como un medio para satisfacer la desesperación o llenar vacíos emocionales. Una relación basada únicamente en intereses materiales, como salir de la pobreza o mejorar la condición económica, puede terminar en una gran frustración. La Palabra de Dios enseña que el amor verdadero es paciente, puro y busca siempre honrar al Señor. Si no ponemos a Cristo en el centro, cualquier relación está destinada a la inestabilidad.
Si conoces a alguien en internet y con el tiempo surge una atracción mutua, lo fundamental es que busques en esa persona un corazón que ame a Dios sobre todas las cosas. Pregúntate: ¿esta persona busca al Señor en oración?, ¿es fiel a su iglesia?, ¿muestra frutos de arrepentimiento y obediencia? Estas preguntas son esenciales para discernir si se trata de una relación que glorifica a Dios o no.
Por último, recuerda que no hay mejor consejero que el Espíritu Santo. Pídele al Señor que te guíe en cada decisión y que, si es Su voluntad, Él mismo abra las puertas para que encuentres a la persona adecuada. No te dejes llevar por la presión social o por los tiempos del mundo; el plan de Dios es perfecto y llega en el momento indicado. Una relación nacida en oración, paciencia y pureza será un testimonio poderoso de la gracia divina.
Conclusión
El internet puede ser una herramienta útil para conocer personas, pero como cristianos debemos usarla con prudencia y discernimiento. No pongamos nuestra confianza en plataformas humanas, sino en Dios, quien sabe lo que realmente necesitamos. Si esperas en Él y buscas primeramente Su reino, todo lo demás vendrá por añadidura. Que tu búsqueda de pareja no se base en la apariencia ni en el interés material, sino en encontrar a alguien que ame a Cristo tanto como tú. Solo así podrás construir una relación sólida y duradera, fundamentada en la roca que es Jesucristo.