Una nueva ley en el estado de Indiana ha sido diseñada para impedir que el gobierno obligue a dueños de negocios a actuar en contra de sus principios religiosos. Dicha ley ha sido objeto de gran crítica a tal punto que hay llamados a boicotear el estado.
Pero Indiana será solo uno de los 20 estados con una versión de Ley de Restauración de Libertad Religiosa (RFRA por sus siglas en inglés). A continuación, en verde oscuro, los estados que ya poseen una ley como la de Indiana:

El CEO de Apple Tim Cook ha escrito un artículo al respecto en The Washington Post diciendo que «Algo muy peligroso está ocurriendo en los estados de todo el país». En el artículo Tim Cook: Pro-discrimination ‘religious freedom’ laws are dangerous el CEO de la compañía que fabrica el iPhone dice que:
Una ola de legislación, introducida en más de dos docenas de estados, permitiría a las personas discriminar a sus vecinos. Algunas, como el proyecto de ley aprobado en Indiana la semana pasada que llamó a una protesta nacional y una aprobada en Arkansas, dicen que los individuos pueden citar sus creencias religiosas personales para negar el servicio a un cliente o resistirse a una ley de no discriminación del estado.
En el post, Cook argumenta que las empresas han reconocido desde hace mucho tiempo que la discriminación, en cualquiera de sus formas, es mala para los negocios. Además, sostiene que “estas leyes para racionalizar la injusticia tienen el potencial de deshacer décadas de progreso hacia una mayor igualdad”.
Tim Cook fue bautizado en una iglesia Bautista y expresa que la fe ha sido parte importante de su vida, pero aclara que nunca ha pensado ni cree que la religión deba ser usada como excusa para discriminar. Al final de su artículo deja un mensaje claro: su compañía está abierta a todos sin importar dónde vivan, cómo se vean, cómo adoren o a quién amen:
Independientemente de lo que una ley podría permitir en Indiana, nunca toleraremos la discriminación. Esto no es una cuestión política. No es una cuestión religiosa. Esto es acerca de la forma en que tratamos a los demás como seres humanos. Oponerse a la discriminación requiere valor.
Debido a las reacciones, el Gobernador de Indiana Mike Pence ha defendido esta ley diciendo: “Esta ley no es sobre discriminación”.
¿Libertad religiosa o licencia para discriminar?
Aquí surge una tensión evidente: ¿hasta qué punto la libertad religiosa permite a una persona negar un servicio o un trato justo a otra? Por un lado, la Escritura enseña que debemos obedecer a Dios antes que a los hombres (Hechos 5:29), lo que significa que un cristiano no puede ser obligado a practicar algo que va contra su conciencia. Pero, por otro lado, la Biblia también ordena amar al prójimo como a nosotros mismos (Mateo 22:39). El problema no es la defensa de la fe, sino cuando bajo el nombre de religión se justifican actitudes que dañan la dignidad de las personas.
La respuesta cristiana
Como creyentes, debemos preguntarnos: ¿cómo defendemos nuestra fe sin caer en actitudes de rechazo? Jesús mismo nos dejó el ejemplo: Él comía con publicanos y pecadores (Mateo 9:10-13), no aprobando sus pecados, pero tampoco cerrándoles las puertas de la gracia. El cristiano está llamado a proclamar la verdad con amor, a mantenerse firme en la fe y, al mismo tiempo, a mostrar compasión. Usar la fe para promover odio o exclusión contradice el espíritu del Evangelio.
Reflexión final
La discusión sobre las leyes de libertad religiosa en EE.UU. pone en evidencia un debate más profundo: ¿qué significa ser fiel a Dios en una sociedad plural? Las leyes pueden buscar proteger conciencias, pero la actitud del cristiano debe estar guiada por las enseñanzas de Cristo. Como dijo el apóstol Pablo: “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres” (Romanos 12:18). Que no olvidemos nunca que el mensaje central de nuestra fe no es imponer, sino testificar del amor transformador de Cristo.
Más allá de las leyes, el desafío para la iglesia es vivir la fe en coherencia con la Palabra, sin comprometer la verdad, pero también sin convertirnos en tropiezo para los que necesitan conocer a Jesús.