John Shuck: Soy un ministro presbiteriano que no cree en Dios

John Shuck

Sorprendente post de un ministro Presbiteriano en un blog ateo. John Shuck ha escrito que “Dios es un producto humano en vez de una revelación especial de un ser divino.”

En artículo I’m a Presbyterian Minister Who Doesn’t Believe in God que publicó en el blog ateo Patheos, Shuck destaca sus creencias personales que no se alinean con la mayoría de los Presbiterianos:

  • La religión es una construcción humana.
  • Los símbolos de la fe son productos de la evolución cultural humana.
  • Jesús pudo haber sido una figura histórica, pero la mayoría de las cosas que sabemos sobre él es en forma de leyenda.
  • Dios es un símbolo de la creación del mito y no creíble como un ser o fuerza sobrenatural.
  • La Biblia es un producto humano en vez de una revelación especial de un ser divino.
  • La conciencia humana es el resultado de la selección natural, así que, no hay vida después de la muerte.

Para él la cristiandad es una cultura y como cultura tiene que evolucionar y adaptarse para poder sobrevivir en esta era moderna:

Creo que uno de los nuevos caminos religiosos puede ser una cristiandad de «cree menos». En esta “secta,” uno no está obligado a creer cosas. Uno aprende y se basa en prácticas y productos de nuestra tradición cultural para crear significado en el presente.

Con estos y otros puntos de vista tan chocantes con el cristianismo, Shuck dice que es cristiano. Con el post que le hemos mencionado él busca defender su «cristiandad». En un artículo para Charisma News, la editora senior Jennifer LeClaire respondió a John Shuck en el blog diciendo que él es ateo:

Shuck esencialmente niega la divinidad de Cristo, caracteriza el Padre como un constructor de mitos, rechaza la veracidad de la Biblia, niega cualquier existencia de vida después de la muerte y se ofende con la gente que le sugiere que tal vez él necesita reclasificar su fe – ¿o falta de fe?

LeClaire advierte que está pasando una “perversión de la Palabra de Dios” entre denominaciones y pastores:
Oro para que caiga un espíritu de arrepentimiento en Shuck y todos aquellos que como él están pervirtiendo o negando la Palabra de Dios. Oro para que los líderes de congregaciones y feligreses igual reciban fresca sabiduría y conocimiento en la revelación de Jesús. Oro para que esa verdad prevalezca en las iglesias a través del mundo.

El peligro de redefinir la fe cristiana

Lo que plantea John Shuck no es simplemente una diferencia de opinión teológica menor, sino un intento de redefinir el cristianismo desde sus cimientos. Al negar la divinidad de Cristo, la veracidad de la Biblia y la esperanza en la vida eterna, elimina todo lo que hace que la fe cristiana sea única y transformadora. Reducir la fe a una construcción cultural es privarla de su poder divino para salvar, restaurar y dar vida eterna.

Cristo no es una leyenda

Las afirmaciones de Shuck contrastan con lo que incluso historiadores seculares han reconocido: Jesús existió realmente como figura histórica. Pero la fe cristiana va más allá, pues afirma que Cristo no solo vivió, sino que murió y resucitó de entre los muertos. El apóstol Pablo escribió: “si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe” (1 Corintios 15:14). La resurrección no es un mito, es el fundamento sobre el cual se levanta nuestra esperanza.

La Biblia: palabra inspirada

Decir que la Biblia es solo un producto humano es negar lo que ella misma proclama: “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16). Desde Génesis hasta Apocalipsis, vemos cómo Dios se revela a través de Su Palabra, mostrando un plan coherente de redención. No es una colección de mitos, sino el testimonio fiel de la acción de Dios en la historia.

La fe bajo ataque cultural

Vivimos en una época donde muchos buscan adaptar el cristianismo a la mentalidad contemporánea, quitándole todo lo que pueda resultar ofensivo o difícil de aceptar. Pero el Evangelio no está llamado a ser popular ni cómodo; está llamado a ser verdad. Jesús mismo dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35). La Palabra de Dios no necesita ser modernizada, necesita ser creída y obedecida.

Un llamado a la Iglesia

El caso de John Shuck es un recordatorio de la importancia del discernimiento en la Iglesia. No todo el que dice ser cristiano realmente lo es. Debemos poner a prueba todo mensaje y a todo maestro a la luz de la Escritura. Tal como lo advirtió el apóstol Juan: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” (1 Juan 4:1).

Conclusión: la verdad permanece

Mientras algunos buscan redefinir la fe, los cristianos estamos llamados a permanecer firmes en la verdad revelada en Cristo y en Su Palabra. La fe no es una invención cultural, es un don de Dios. La Biblia no es un mito, es inspiración divina. Y Cristo no es una figura legendaria, es el Salvador vivo que un día regresará. Que esta realidad nos impulse a orar por aquellos que han sido engañados, pero también a proclamar con valentía el Evangelio que cambia vidas y da vida eterna.

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