Cuando todos los recursos fallan

(by David Wilkerson | April 27, 2011)

Creer cuando todos los recursos fracasan complace sumamente a Dios y es altamente aceptado por él. Jesús dijo a Tomás: “Has creído porque has visto, pero bienaventurados los que creen y no han visto” (Juan 20:29).

Bienaventurados los que creen cuando no hay evidencia de una respuesta a su oración. Bienaventurados aquéllos quienes confían más allá de la esperanza cuando todos los medios han fracasado.

Alguien ha llegado a un lugar de desesperación, al final de la esperanza y al término de todo recurso. Un ser querido se enfrenta a la muerte y los médicos no dan esperanza. La muerte parece inevitable. La esperanza se ha ido. Oró por el milagro pero éste no ha sucedido.

Es en este momento cuando los bastiones de Satanás se dirigen a atacar su mente con miedo, ira y preguntas abrumadoras como: “¿Dónde está tu Dios? Usted oró hasta que no le quedaron lágrimas, ayunó, permaneció en las promesas y confió”. Pensamientos blasfemos se inyectan en su mente: “La oración falló, la fe falló. No voy a abandonar a Dios pero no confiaré en él nunca más. ¡No vale la pena!” Inclusive preguntas sobre la existencia de Dios vienen a su mente.

Todo esto ha sido el dispositivo que Satanás ha empleado durante siglos. Algunos de los hombres y mujeres mas piadosos de todos los tiempos vivieron tales ataques demoníacos.

Para aquellos que pasan por el valle de sombra de muerte, oigan esta palabra: El llanto durará algunas oscuras y terribles noches, pero en medio de esa oscuridad pronto oirá el susurro del Padre: “Yo estoy contigo. En este momento no puedo decirte por qué, pero un día todo tendrá sentido. Verás que todo era parte de mi plan. No fue un accidente. No ha sido un fracaso de tu parte. Agárrate fuerte. Deja que te abrace en esta hora de dolor”.

Amado, Dios nunca ha dejado de actuar en bondad y amor. Cuando todos los recursos fallan, su amor prevalece. Aférrese a su fe. Permanezca firme en su Palabra. No hay otra esperanza en este mundo.

Aunque se destruya el mundo, aunque veamos que todos nos rechazan, no olvidemos que Dios es nuestra fortaleza y que Él tiene un plan para nuestras vidas, y Él a su tiempo lo cumplirá. Job dijo hablando de Jesús: Aun si muriera en ti esperaré. Jesucristo murió y supo esperar en Dios, puesto que resucitó al tercer dia, Dios lo levantó de los muertos, el Espiritu Santo lo levantó de los muertos, Él mismo se levantó de los muertos… Esperemos en Él, y digamos como aquel salmista que en su cantico cantó: “¿A quien tengo en los cielos, sino a ti? y fuera de tí nada deseo en la tierra. ¡Amén! Recobrad aliento que nuestro salvador está a las puertas.