Todo el libro de Gálatas nos lleva a varias cosas: Gracia y ley, fe y obras, esclavitud y libertad, carne y espíritu. En este capítulo Pablo sigue una lucha por poner nuevamente en el camino a los Gálatas, puesto que algunos “judaizantes” habían estorbado con enseñanzas distintas. Es importante ver el espíritu luchador del apóstol, pues a pesar de que los Gálatas habían sido sumamente confundidos Pablo continuaba haciendo su función de líder, y admiramos en gran manera la paciencia del apóstol.

Cada líder siempre tiene sus oponentes: Nehemías tuvo su Sambalat y Tobías, David a su Saul y Goliat, Moisés a su Faraón, Juan a su Herodes  y aquí vemos al gran apóstol que tiene como enemigo a los judaizantes. Aquellos judaizantes predicaban otro evangelio, de lo cual Pablo hace mención en el primer capítulo, ellos predicaban que las obras eran el camino a la salvación: ¡Cuánto legalismo! Hoy en día también tenemos un legalismo imperante en muchas de nuestras iglesias, ponemos un montón de carga sobre los hombros de los hombres las cuales no pueden cumplir ni guardar, y esto era justamente lo que hacían los judaizantes con los hermanos de Galacia.

Jesús reprendió a los fariseos y escribas por ser legalistas:

 Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y la ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverla. (Mateo 23:4)

Mateo capítulo 23 es una total dedicación a la hipocresía de los fariseos y escribas. ¡Jesús detestaba el legalismo! Y no es para menos que Pablo el cual recibió este evangelio por revelación (Gá.1:12) tenga el mismo celo que tuvo Jesús.

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El propósito del apóstol en este capítulo al igual que los demás es demostrarle a los Gálatas que la gracia persevera sobre la ley, que ya no son esclavos de la ley y que si creen en las doctrinas de los judaizantes están rechazando el sacrificio de Cristo. El legalismo hace una sola cosa: “quitarle total importancia a la gracia que es mediante el sacrificio del Hijo de Dios”. El legalismo es solo un esfuerzo incoherente de querer alcanzar a Dios, casi todas las iglesias tienen una chispa de legalismo, doctrinas de hombres que hacen la carga mucho más pesada. ¡Dios nos libre de tal error!

*Estad, pues, firmes, en la libertad con que Cristo nos hizo libres,  y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud (Gá.5:1) Decía Charles Spurgeon que muchas veces aquellas palabras que parecen tener poco significado están llenas de un significado grandioso. La palabra “estad”  es una forma “imperativa” en la que Pablo se está expresando. Pablo no está diciendo: “si es posible”, “en cuanto dependa de vosotros”. Pablo está dando una orden: “estad” “deben hacerlo”. ¿De que Cristo nos hizo libres? Libros como Romanos nos hace entender que Cristo nos hizo libres de la Ley: Porque  lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne (cap.8:3). ¡Era imposible para el hombre guardar la ley!

¿De qué nos libró Cristo? Cristo nos libró del pecado y de la ira de Dios y ya no podemos estar sujetos al “yugo de esclavitud”, a un grupo de leyes, días y un montón de cosas que son difíciles de guardar. Pablo también escribe a los Colosenses sobre todo lo que ha hecho el sacrificio de Cristo y para que no se dejen estorbar por los legalistas; les dice:

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Por tanto, nadie os juzgue en comida o bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo. Todo lo cual es sombra de lo que había de venir, pero el cuerpo es de Cristo. Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal. (Colosenses 2:16-18)

En pocas palabras Pablo está diciendo a los Gálatas: “No estén sujetos otra vez a aquellas cosas que ustedes mismos saben que son difíciles de guardar, pues ya tenemos un mejor camino el cual no debemos menospreciar: la libertad con que Cristo nos hizo libres”.

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