Vivimos en una época muy peligrosa y en medio de tales tiempos debemos refugiarnos en la palabra de Dios, la cual nos enseña cómo hacer las cosas. Sobre el orar hay muchas cosas que decir, el mismo Jesús nos dejó una oración modelo para que sepamos como acercarnos al Padre y esta la encontramos en Mateo capítulo 6. ¿De qué forma estás orando a Dios? ¿Te ha detenido a examinar si tu oración es bíblica?

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Estas son las “formas” que no debes usar al orar:

1- Dar órdenes a Dios

Martín Lutero dijo:

“La oración no es para cambiar los planes de Dios. Es para confiar y descansar en Su soberana voluntad”

La parte B del versículo 10 de Mateo 6 dice:

Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

A través de esta oración Jesús nos enseña que la manera correcta de orar no es dar “órdenes” a Dios, más bien, la manera correcta es permanecer o descansar en la  plena voluntad de Dios. El mismo Jesús descansó en esa voluntad en su hora más oscura, y esta fue su oración: Y adelantándose un poco, cayó sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú quieras (Mateo 26:39).

No es bíblico orar dando órdenes a Dios, por lo cual, nosotros como creyentes debemos orar descansando en la voluntad de Dios, porque su voluntad es perfecta (Romanos 12:2).

2- Orar a Dios como si hay justicia alguna en nosotros

En Lucas 18, los versos 9 al 14 Jesús ilustra su mensaje con una gran parábola sobre un Fariseo y un publicano. La oración del Fariseo era la siguiente:

10 Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano.

11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;

12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.

Notemos algo aquí, la ilustración de la oración del Fariseo, es la oración de un hombre que se acerca a Dios diciendo todo lo bueno que hace tiene, expresando su propia justicia delante de Dios, como si en verdad hubiese justicia alguna en él. ¿Crees que a Dios le impresiona que diezmes, que des comida a los pobres, y que hagas toda clase de obras buenas? Los fariseos no tenían claro que eran hombres pecadores, ellos se presentaban como justos delante de Dios. Ahora veamos la sublime oración del publicano:

13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.

Gloria a Dios, esta debe ser nuestra oración, entender cuan corruptos somos delante de nuestro Dios, cuanto le necesitamos y que no hay nada bueno en nosotros.

Jesús concluye con estas grandes palabras:

14 Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

3- Orar para ser escuchado por todos

Continuamos en Mateo 6; Jesús dice:

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»Cuando ores, no seas como los hipócritas, porque ellos aman el orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público.

Nuestra meta en la oración no debe ser la de los hipócritas, pues bien dice cuáles son sus deseos: 1- Aman el orar de pie para ser vistos por los hombres. Ellos no oran para ser escuchados por Dios, solo quieren impresionar a los hombres. Cuidémonos de tal hipocresía.

4- Usar vanas repeticiones

»Y al orar no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis. Vosotros, pues, oraréis así: (Mateo 6)

Al día de hoy la oración que continúa luego de estos versos se ha usado de manera repetitiva, no tomándola como un modelo, sino como algo que se repite en el día a día. Hay distintas maneras de orar o acercarse a Dios; dándole gracias, cantándole himnos, a veces en silencio total, con llanto, etc. Pero cuando damos lugar a las vanas repeticiones, diciendo lo mismo y lo mismo cada día como si Dios no conociera nuestra situación, entonces estamos en un problema.

En Mateo 6 Jesús continúa:

33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

Preocupémonos por buscar el reino de Dios y su justicia y lo demás viene por añadidura. Descansemos en la voluntad de Dios y creamos de todo corazón que Dios siempre está presto a escuchar nuestras oraciones.

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