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Qué significa «Dios proveerá»

Qué significa Dios proveerá

De seguro has escuchado la frase: «Dios proveerá«. También podríamos testificar de cómo Dios nos ha provisto en algún momento de escasez y cómo ha provisto de su fuerza cuando hemos estado en un momento en que nuestro espíritu ha decaído. En definitiva, es normal que como cristianos, en algún momento y de distintas maneras, hayamos visto la mano de Dios al punto de decir que nuestro Dios nos ha provisto.

¿En qué personaje de la Biblia piensas cuando escuchas esta frase? Tenemos que irnos al libro de Génesis, cuando leemos una de las historias de fe más intrigantes de toda la Escritura. Estamos hablando de Abraham, quien es conocido como el padre de la fe, pues recordemos que, siendo este de una edad muy avanzada (casi muerto), creyó que Dios podía hacer de él una nación grande como la arena del mar.

Para que nuestra frase haga justicia a la profundidad con la que Abraham la pronunció, tenemos que remontarnos a esa promesa. Solo imagina que Dios te promete una gran descendencia que no puedes ni contar, y ya eres un hombre de una edad tan avanzada que es difícil creerlo. Bueno, nuestro Dios es tan increíblemente poderoso que no hay nada que Él no pueda hacer y, delante de su poder, esto claramente es algo sencillo. Pero creerlo es algo que requiere mucha gracia, y Abraham lo creyó. Entonces, ahora piensa que en Génesis 22 Dios le dice lo siguiente:

Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.

Abraham pudo haber dicho: “¿Me estás diciendo que ofrezca en sacrificio al hijo que tú me prometiste? ¡No te entiendo, Dios!”. Sin embargo, la actitud de Abraham no fue esa, sino una fe sorprendente. De aquí podemos sacar un principio: la fe es obediencia. No podemos decir que tenemos una gran fe y no practicar la obediencia. Lo que Abraham hizo fue esto:

Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo.

¡Increíble! El hombre no se inmutó; simplemente fue hacia su misión. No cuestionó a Dios; simplemente hizo lo que Dios le pidió, aunque se trataba de sacrificar a su hijo amado. Ahora vayamos al centro de nuestro análisis, porque Abraham no estaba haciendo esto a ciegas; lo hacía confiando en el Dios en quien creía, sabiendo que, aunque todo parecía extraño en ese momento, él confiaba en la soberanía de Dios. Veamos:

Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto? Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.

De nuevo, esto es una muestra de una confianza absoluta en la soberanía de Dios. Abraham confiaba en que Dios iba a proveer un cordero para el holocausto, sin dejar de estar dispuesto a cumplir con el mandato que Dios le dio:

Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único. Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto.

Oh, amado hermano, debemos preguntarnos qué tanto creemos en un Dios soberano. Qué tanto creemos en un Dios que es soberano en medio de nuestras pruebas, dificultades y momentos oscuros. ¿Confiamos en que Dios proveerá? “Jehová proveerá” no es una frase que deba usarse a la ligera, como algo superfluo o un cliché. Es confiar en la completa soberanía de Dios, en que Él tiene lo mejor para nosotros, lo cual no siempre es lo que queremos o deseamos.

En un sentido más teológico, podríamos decir que este acontecimiento apunta a una tipología profunda. Dios en ese momento proveyó un carnero, y el hijo Isaac no murió. Sin embargo, en un sentido más amplio, esto apunta a la tipología del Padre entregando a Su Hijo, sacrificándolo por toda la humanidad, de manera que el cuchillo que no atravesó a Isaac atravesó al Hijo de Dios por nosotros, para nuestra salvación. Así podemos gloriarnos en que Dios ha provisto un Cordero inmolado y sin mancha para nuestra salvación.

Querido hermano, confía con todo tu corazón en que nuestro Dios es soberano, que ha provisto a Su propio Hijo para nuestra salvación. Confía en su soberanía, porque Él es fiel y tiene lo mejor para nuestras vidas.

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