Alabanza por la bondad y el poder de Dios

El Salmo 145 es un agradecimiento hacia Dios por Sus bondades y misericordia, por su amor y porque fortalece y salva a los débiles.

Por eso es que vemos que el título dice “Alabanza por la bondad y El poder de Dios. ¿Habrá bondad en otro como la que hay en nuestro Dios? Pues no, solamente en nuestro Dios poderoso existe esa bondad y ese amor puro que nos inspiran confianza.

Es por eso que David escribe ese salmo en agradecimiento a Dios:

1 Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, Y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre.

2 Cada día te bendeciré, Y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.

3 Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; Y su grandeza es inescrutable.

Salmos 145:1-3

David dice “te exaltaré, mi Dios”. David sabía que a nadie más debía exaltar sino a Dios, quien cada día y a cada momento lo libraba de sus adversarios, lo cuidaba y fortalecía su espíritu para poder continuar en el camino del Señor.

Este hombre continúa diciendo en honor y alabanza al Señor, “mi Rey, y bendeciré Tu nombre eternamente y para siempre”. Recordemos que a quien debemos darle nuestras alabanzas, es al Señor Dios Todopoderoso. No existe otro como Él, soberano y majestuoso Dios.

“Grande es y digno de suprema alabanza, cada día te bendeciré, eternamente y para siempre”. Estas eran las palabras que salían del corazón y de la boca del salmista David hacia Dios, no dejaba de glorificar el nombre de nuestro Dios poderoso.

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