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Bendito sea el Señor por su infinito entendimiento, y por su misericordia que cada día nos persigue de manera especial, el Dios fuerte y maravilloso que siempre ha defendido a su pueblo Israel de todos sus adversarios.

Su poder es tan grande que nos ayuda en todo momento de debilidad y nos hace sentir seguros, más que eso Dios nos da las fuerzas para seguir avanzando, el valle de sombra no nos detendrá ni la oscuridad nos dará temor porque Él estará siempre con nosotros.

Jehová edifica a Jerusalén;
A los desterrados de Israel recogerá.

Salmos 147:2

Es bueno decir que Dios siempre estaba al frente de su pueblo y no obstante a eso le restauraba y le daba la victoria cuando iban a la guerra, pero algo que tenía el Señor, era que cuando el pueblo desobedecía el mandato de Dios inmediatamente venían las consecuencias de sus desobediencias.

Recordemos que, aunque Dios es misericordioso, pero los pueblos a veces pensaban que podían jugar con Dios, más adelante venía el juicio de Dios y consumía a los desobedientes.

El sana a los quebrantados de corazón,
Y venda sus heridas.

Salmos 147:3

El Dios soberano, majestuoso, misericordioso, temible, compasivo, bueno, admirable, bondadoso, nos ayuda cada día, nos sustenta cada día. Es un Dios que sana nuestras heridas y que no hace acepción de personas.

No importa que persona tenga dolor Dios lo sane, él le restaura y le provee de alimentos para sus necesidades un Dios compasivo y misericordioso siempre está dispuesto a ayudarnos no importando lo que nosotros le vallamos a dar a él.

Él cuenta el número de las estrellas;
A todas ellas llama por sus nombres.

Salmos 147:4

Un Dios grande y maravilloso que cuenta el número de las estrellas y que llama a todas ellas por sus nombres. Este es el Dios creador de todo lo que existe y que aún están bajo su mirada y en sus manos.

Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder;
Y su entendimiento es infinito.

Salmos 147:5

El salmista David habla tan seguro del poderío de Dios, pero esto era porque él veía todos los milagros que el hacía, David contemplaba la grandeza del Señor y pronunciaba sus hechos, él se regocijaba de la hermosura y lo creado por sus manos.

Es bueno que cada día reconozcamos la grandeza de Dios y que podamos dar gloria y honor a aquel que lo hizo todo, Dios fuerte y grande, que nos cubre con gran poder y con sus manos nos libra de todo mal de nuestro adversario. Dios nos fortalece y restaura todo nuestro ser.

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