Cada día es bueno que aprendamos hacer la voluntad de Dios, porque cuando hacemos su voluntad, nuestra vida cambia, es una forma de aprender más de Dios y aceptar lo que Dios quiere con nosotros.

Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios;
Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.

Salmos 143:10

Aquí vemos una de las suplicas del Salmista David, pidiéndole a Dios que le enseñara a hacer su voluntad, dando a entender que la voluntad de Dios era buena en su vida, hacer la voluntad de Dios es algo que no todo el mundo tiene propuesto.

Muchas personas piden a Dios por sus necesidades, pero lo hacen de una forma incorrecta, como ordenando a Dios a cumplir sus pedidos. No podemos olvidar que Dios da cuando Él quiere, a su tiempo, no en el tiempo nuestro.

Por tu nombre, oh Jehová, me vivificarás;
Por tu justicia sacarás mi alma de angustia.

Salmos 143:11

Es bueno que entendamos que si aprendemos a hacer su voluntad y esperar en Su tiempo, el Señor cumplirá nuestras peticiones, pero algo que debemos tener en cuenta es que Dios no recibe órdenes, Él es soberano y está por encima de nosotros.

A veces escuchamos personas pidiéndole al Señor con exigencias, pensando que Dios lo va hacer porque ellos lo digan, pero no es así. A Dios les gusta las personas sumisas y que esperen que se haga su voluntad.

Y por tu misericordia disiparás a mis enemigos,
Y destruirás a todos los adversarios de mi alma,
Porque yo soy tu siervo.

Salmos 143:12

El Salmista David pedía a Dios, pero también sabia esperar en Él, recordemos que Dios sabe cuál es el momento par Él actuar, por eso Dios vencía a los que perseguían al Salmista, derrotaba sus adversarios, y era porque David, sabía esperar la voluntad de Dios en Él.

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