La Biblia nos habla sobre un pastor joven llamado Timoteo, al cual muchos conocemos como el discípulo del apóstol Pablo. Algo muy importante que debemos saber sobre Timoteo es el tiempo, el tiempo en el que se encontraba pastoreando no es como ahora, era un tiempo de persecución, donde los cristianos morían por profesar el nombre de Cristo y es por esto que debemos valorar mucho el ministerio de Timoteo, pues, siendo joven menospreció los tesoros de este mundo, el entretenimiento y todas las cosas carnales por seguir a Cristo.

A pesar de que nosotros hoy en día no vivimos en un mundo como aquel, donde se persigue a los cristianos hasta la muerte (esto dependiendo el país), vivimos en un mundo donde tenemos muchas pruebas, donde la maldad va en aumento, y sinceramente es un mundo bien difícil, pero, esto no quiere decir que es imposible vivir en un mundo como este, pero sí quiere decir, que debemos renovar nuestras mentes en el Señor cada día para poder sobrevivir.

El apóstol Pablo dijo a Timoteo unas palabras que debemos hacerlas nuestras:

6 Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.

7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

8 Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios,

2 Timoteo 1:6-8

Aquí hay palabras claves para Timoteo: Aviva el fuego, no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor. Todas estas palabras para Timoteo son  por lo que he dicho anteriormente, en ese tiempo se vivían muchas persecuciones contra la iglesia y estas palabras de parte del apóstol eran precisas para su joven discípulo.

De la misma manera nosotros, tenemos que avivar el fuego de Dios en nuestros corazones, debemos predicar el evangelio, dar testimonio de nuestro Señor en todo lugar, que todo el mundo sepa que servimos al Dios vivo.

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  1. Dios no da poder de dominio propio y aunque , al menos a mí, cuesta por la ayuda de Dios podemos alejarnos y resistir el mal que trata de todas y por todas tentarnos, más no resistimos por nosotros sino por Dios en Cristo Jesús.
    Perdona Padre y porfavor ayúdanos a no ofenderte.
    El que confía en el no quedará decepcionado.
    Amén Jesús

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